Muy agradecido a Alejandro Hidalgo @Manuj_hidalgo por referenciar este artículo en el diario online Vozpopuli ¿Por qué aumenta la desigualdad?


Muy agradecido también a @Sintetia y @SimonGRT por publicar este artículo en Sintetia el 10 de Julio de 2015.



Un gran desconocido para el ciudadano medio, y fuente de uno de los grandes mitos de nuestra sociedad actual, es cómo se distribuyen en la tarta de la economía, los beneficios o rentas empresariales (técnicamente, rentas del capital) y salarios de los trabajadores (rentas salariales). La percepción más común es aquella en la que los beneficios empresariales son a todas luces desorbitados, muy superiores a los salarios de los trabajadores, en la que década tras década se hacen con más riqueza total de una nación, con rentabilidades del 40, 50 o 60% anuales, a costa de mantener los salarios en mínimos de subsistencia, depauperización y explotación. O dicho de otra manera, los empresarios se hacen "ricos" a costa de explotar a sus trabajadores, es decir, manteniendo sus salarios artificialmente bajos, con lo que así abarcar aún más área de la tarta de la economía (PIB), y por tanto, aumentar la rentabilidad y los beneficios empresariales. Pero ¿qué hay de verdad o de mito en esta percepción? ¿cuales son las rentas empresariales y las rentas de los asalariados, con las que poder realizar una comparación a nivel nacional macroeconómico? ¿de donde proviene el mito o meme popular?

Desde un punto de vista histórico, las bases de la percepción moderna de la relación entre trabajadores y capitalistas, proviene de la tesis que realizó Karl Marx del concepto de explotación laboral, desarrollado en su obra El Capital. Para Marx, sin entrar en la complejidad de su trabajo, explotación es un concepto técnico que hace referencia a la apropiación de la plusvalía del trabajador por parte del capitalista (o dicho de otra manera, los beneficios o rentabilidad del capitalista es salario no renumerado del trabajador que se apropia injustamente el empresario). Sin embargo, en nuestras sociedades modernas, el concepto social de "explotación" ha evolucionado desde esta consideración de la apropiación injusta de la plusvalía, hacia los procesos de equilibrio de fuerzas entre los salarios de los trabajadorres y rentabilidad de los empresarios, un pacto social no escrito, donde las fronteras de este supuesto equilibrio son ambiguas y difusas, aunque socialmente aceptadas. Es necesario aclarar que en el concepto de "explotación" también entran otras consideraciones, como derechos laborales o derechos humanos, aunque en este artículo solo se hará referencia al aspecto económico.

Entonces, desde el punto de vista económico ¿de donde proviene el mito moderno? Se proponen dos posibles hipótesis. Por un lado, la decisión histórica de cómo se provisionan los datos por parte de los organismos encargados de calcular y proporcionar las estadísticas de contabilidad nacional, es decir, cómo se reparte la producción o PIB de un país en forma de salarios y beneficios empresariales, y que se ha convertido en un estándar a nivel internacional. Por otro lado también podría influir la propagación de estos mismos datos por parte de los medios de comunicación tradicionales (y clase política) sin aplicar el más mínimo sentido crítico. Es decir, desde un punto estadístico y matemático, los datos que proporcionan estos organismos son correctos, pero no dan una fotografía exácta de qué sucede en la realidad, como se vió para el caso de la tributación de las SICAV en artículos anteriores. Ejemplos actuales se pueden encontrar en el periódico El Diario (aquí), El Mundo (aquí), en el periódico Expansión (aquí), en El Confidencial (aquí), CincoDías (aquí) o en el periódico El País (aquí). Se reproduce uno de sus gráficos a continuación:


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A la vista del gráfico, se puede observar que, efectivamente, las rentas de todos los empresarios de España no solo acaparan más del 45% de una economía, sino que incluso a finales de 2012 superó a la suma de todos los salarios de los trabajadores de España, a todas luces, y evidentemente de ser así, un reparto cada vez más injusto y desigual de la riqueza de un país, producto de la propia lógica capitalista de búsqueda y maximización de rentabilidad, y que estaría alineado con la percepción del ciudadano medio que se ha descrito al principio de este artículo. O dicho de otra manera, esta estadística supuestamente confirmaría que unos pocos (los empresarios) ya superan en renta a la mayoría (los millones de asalariados). Pero, ¿realmente existe este reparto tan desproporcionado entre los capitalistas y empresarios del país? ¿de verdad los empresarios tienen rentabilidades del 45%?

Obviamente esto no es así, y en sucesivos artículos se proporcionarán los datos que falsan y desmontan este mito popular que ha calado con tanta profundidad en el subconsciente de todos.

Ir a segunda parte.