En el artículo anterior comenzó la serie de tres capítulos dedicado al mito de las rentas del trabajo vs rentas del capital. Se dió una perspectia breve sobre su fundamentación y su posible origen, pero ningún dato o argumentación que lo refute. La explicación para contabilidad nacional (qué porcentaje de toda la riqueza del país se distribuyen salarios y empresarios) se deja para el último capítulo, por lo que a continuación se procederá a poner en perspectiva de qué rentabilidades se está hablando.

Una primera aproximación que invalide el mito se puede realizar gracias a los datos proporcionados por la central de balances del Banco de España. Esta estadística es un agregado de las cuentas de resultados de miles de empresas encuestadas cada año. ¿Qué es la cuenta de resultados? básicamente el resumen de cómo se distribuyen ingresos y gastos en una empresa.

¿Y cual es la rentabilidad de las empresas en nuestro país en 2014, último informe completo hasta la fecha? de acuerdo al agregado de sus cuentas de resultados, de las 639.084 empresas encuestadas (cuadro 2.1.1), de un valor de producción agregado de 747.997 millones de € (el valor de todas las empresas juntas), el gasto en personal fue de 174.170 millones de € (23,3% del total), mientras que la rentabilidad o resultado neto final medio de las empresas después de impuestos, fue de 31.143 millones de €, un 4,2% como rentabilidad final respecto al valor de producción, es decir, lo que valen las empresas. En los mejores tiempos de la burbuja inmobiliaria en 2008 y 2009, fue del 3,8% y 5,5% respectivamente. O dicho de otra manera, en 2014 de cada 100€ que producía una empresa, aproximadamente 23,3€ eran para pagar salarios, y solo 4,2€ eran los beneficios de los empresarios.






En la segunda aproximación, se puede acudir al estudio de Credit Suisse Global Investment Returns Yearbook 2013, el más exhaustivo realizado a día de hoy a nivel internacional, donde se ha calculado la rentabilidad media de la renta variable (las empresas que cotizan en bolsa) a nivel mundial desde 1900 a 2012. De acuerdo a sus cálculos, las mejores empresas, las más competitivas y productivas a nivel mundial, las que más beneficios obtienen de todas las existentes, obtuvieron una rentabilidad media real del 5,0% (descontando inflación y reinvirtiendo dividendos. página 58, figura 2). O dicho de otra manera, de cada 100€ invertidos en cualquiera de las empresas cotizadas (para crecer, contratar nuevos empleados, invertir en nuevas ideas de negocio, en i+d, etc.), cada año se obtuvieron de media 5€ de beneficios.



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Es por tanto evidente que no siempre percepción y realidad van de la mano. No es cierto que las empresas obtengan, de media, beneficios desorbitados. No tiene sentido afirmar que del valor total de una empresa (compra de mercancías, amortización de deudas, salarios de los trabajadores, reinversión de beneficios, depreciación de capital, gastos fijos, gastos variables, etc.), un 5,0% pueda determinarse como causa suficiente y necesaria para la explotación de los trabajadores. Ni tampoco tiene sentido que, a la vista del gráfico del artículo anterior, los beneficios empresariales sean del orden del 45%, idea que se propaga como consecuencia de una mala interpretación de los conceptos de contabilidad nacional.

Aún así, en el tercer y último artículo de esta serie, se abordará las estadísticas de contabilidad nacional, posible origen y causa principal del mito de las rentas empresariales en nuestro país.

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