Es importante destacar que el presente artículo no pretende ser una justificación para quienes, haciendo uso de su estatus como miembro del 1% más rico de la sociedad, socavan los pilares de la democracia y/o actúan como miembros activos de lobbies empresariales y económicos con los que obtener privilegios y mecanismos de extracción de rentas. Tampoco se entra a valorar si el tipo marginal y/o efectivo aplicado a estas rentas (cuantos impuestos pagan) debe ser superior o inferior a los valores actuales por diversos motivos (crecimiento económico, desigualdad, eficiencia, etc.). El objetivo fundamental es dar luz con respecto a una distorsión concreta y generalizada de quiénes son todos los ciudadanos pertenecientes al Top 1%, y a qué se dedican en nuestra sociedad moderna, con el fin de entender la problemática desde criterios y posiciones de legitimidad moral.

La especialidad de la economía que estudia la desigualdad económica en la sociedad es muy variada y extensa, y por tanto, imposible de analizar en un solo artículo. En este ensayo no se analiza la posible repercusión que puede tener la desigualdad en una economía a efectos de crecimiento y eficiencia, su legitimidad desde un punto de vista moral y/o justicia social, o estudiar en profundidad las causas más importantes. Solo se analiza una de las percepciones más extendidas por el ciudadano medio con respecto a la riqueza generada por el Top 1% de la población de mayor renta de la sociedad (lo que comunmente se denomina "el 1% más rico"), y que ha terminado en convertirse en otro mito y meme en el subconsciente de todos.

Alguien que pertenece al 1%, ¿es gracias a que al mismo tiempo ha creado pobreza? ¿la obtiene de manera ilegítima? ¿Es una clase homogénea capitalista que obtienen toda su renta gracias a la explotación del trabajo ajeno? ¿representan una nueva oligarquía o plutocracia con los mismos intereses de clase? ¿son todos extractores de rentas con su centro de operaciones en Wall Street?. Robert Reich, Secretario de Trabajo durante el gobierno de Bill Clinton, y parte del consejo asesor de transición del presidente Barack Obama en 2008, en su libro best seller Aftershock: The Next Economy and America's Future, argumenta lo siguiente:


"[..] Nuestro problema se sustenta en el aumento de la concentración de la renta por parte del Top 1%, robando a la mayoría de la clase media la capacidad de compra que necesitan para permitir a la economía continuar funcionando [..]"


También Paul Krugman, premio nobel de economía en 2008, afirma en uno de sus artículos lo siguiente:


[..] Pero ¿cómo se puede defender esto si los ricos obtienen gran parte de sus rentas no de su trabajo, sino de los activos que poseen? [..]


El propio Thomas Piketty, en uno de sus papers más importantes y conocidos en el mundo académico, expone lo siguiente en el apartado de conclusiones:


"[..] Si las rentas más altas tienen salarios muy superiores a costa de las rentas más bajas, entonces los salarios más elevados se considerarían injustos [..] Uno de los argumentos centrales de la protesta del movimiento "Occupy Wall Street" en los Estados Unidos es que los salarios que van al Top 1% son injustos porque se producen a costa del resto 99%."


A la vista de los datos se puede entender qué percepción pueden tener, no solo un ciudadano medio, sino hasta personalidades importantes en el mundo político y económico a nivel mundial. Pero ¿los datos y estudios actuales apoyan esta visión? Antes de continuar es importante aclarar, para quienes no son entendidos en esta especialidad, la diferencia entre los conceptos de renta (lo que se analiza en el presente artículo) y riqueza.

El concepto renta es una variable flujo, resultado de la suma de principalmente dos partidas: rentas salariales (salario obtenido a través de una nómina por ejemplo), y rentas del capital (ganancias de capital por la venta de activos como la venta de una casa o unas acciones, dividendos obtenidos por acciones de empresas, cupones de un bono soberano, etc.

Por otro lado, la acumulación de riqueza es una variable stock, que representa la adquisición de patrimonio gracias al ahorro de parte de esa misma renta (compra de vivienda, locales, bonos del tesoro, acciones de empresas, creación de empresas, adquisición de commidities, y un largo etc.). Es por tanto que renta y riqueza son dos conceptos relacionados pero diferentes. El actual artículo se referirá en exclusiva a la concentración de rentas.

El número de estudios, artículos, papers científicos, estadísticas y gráficos sobre desigualdad, tanto en renta como riqueza, es extremadamente extenso y heterogéneo. A modo de ejemplo, se proporciona uno de los gráficos más famosos en la actualidad, resultado de la investigación de Thomas Piketty, cuyo libro El capital en el siglo XXI, considerado como libro del año por el Financial Times, expone de manera visual y a modo de resumen para Estados Unidos cuál ha sido la dinámica histórica de la desigualdad en la renta del Top 1% de la sociedad (se recomienda la crítica resumen de Alejandro Hidalgo para una mejor comprensión).

Como se puede observar, desde 1970 el Top 1% pasa de una participación del 9% con respecto a la renta total del país (línea negra - incluye ganancias de capital), a un máximo del 20% en 2011. En 1970 las rentas del trabajo representaban 5 puntos de 9 totales, mientras que en 2011 las rentas salariales capturan 11 puntos de 20 totales. O dicho de otra manera, y como afirma Piketty en su libro, actualmente la captura es mayoritariamente por salarios fuente de un trabajo (rentas salariales), y no gracias al capital (rentismo o rentas del capital). Trabajos recientes por parte de Atkinson y Lakner, como el paper titulado Wages, Capital and Top Incomes: The Factor Income Composition of Top Incomes 1960-2005, apuntan en la misma dirección.



La CBO (Congressional Budget Office), una de las instituciones más importantes de Estados Unidos, proporciona uno de los informes más completos y rigurosos existentes en la actualidad sobre distribución y redistribución de la renta antes y después de impuestos y transferencias para Estados Unidos durante el período 1979-2011.

La siguiente tabla muestra las rentas de mercado (antes de transferencias y redistribución públicas) para diferentes segmentos de la sociedad. Como se puede observar, entre el 70% y 80% de las rentas obtenidas por el Top 81% al 99% más rico de la sociedad, son rentas fruto de su trabajo como asalariado ("Labor income"). Para el Top 1%, las rentas salariales caen al 36% del total, el 23% proviene de rentas/dividendos empresariales por ser propietario de una parte (acciones) o el total de una empresa ("Business income"), y se disparan las rentas del capital al 38% ("Capital income and gains"). O dicho de otra manera, el trabajo de la CBO también confirma, junto a los trabajos de Piketty & Saez, que se está produciendo un cambio en cómo el Top 1% captura su renta.



¿Quiénes son los pertenecientes al Top 1%?

Una vez se tiene información de cúal es la percepción general, así como de la evolución de la renta del Top 1% (dominan los salarios sobre el capital), sería interesante saber a qué se dedican laboralmente para capturar un 11% de la renta salarial total del país en 2010. ¿Cuáles son los trabajos de los ciudadanos que pertenecen al Top 1%?.

Gracias a papers científicos realizados por académicos como Bakija, Cole y Heim (aquí), a los profesores de la escuela de Chicago Steven N. Kaplan and Joshua Rauh (aquí), o el trabajo de Seth H. Giertz and Jacob A. Mortenson (aquí), se puede tener una perspectiva mucho más cualitativa y una mayor resolución de cómo obtienen sus rentas los ciudadanos pertenecientes al Top 1% (gráfico de elaboración propia basada en resultados del primer paper (tabla 2a, pag. 36)).






A la vista de los datos, se puede observar una realidad diferente a la percepción general. Sólo un 13.2% de los ciudadanos pertenecientes al 1% se dedican al sector financiero, y el 30.0% son CEOs y ejecutivos que no pertenecen al sector financiero. Más del 55% de los individuos ni son ejecutivos del sector no financiero (empresas), ni profesionales del sector financiero (banca, fondos de inversión, etc.). Los médicos representan el 14,2%. Abogados el 7,7%. Ingenieros, técnicos, matemáticos o informáticos el 4,2%. Sector ventas el 3,7%. Trabajadores de cuello azul un 3,9%. Sector venta inmobiliario el 3,9%. Emprendedores 2,8%. Profesores y científicos 1,8%. Artistas, sector audiovisual o deportistas de élite el 1,7%. Sector público, profesores y servicios sociales el 1%. Granjeros el 0,8%, y pilotos el 0,2%.

También es interesante destacar que quienes obtuvieron rentas sin trabajar, sólo representaron el 7,4% en 2005 con respecto al 1%. O visto desde una perspectiva global, el 0,074% del total de estadounidenses con rentas declaradas. Por otro lado, de acuerdo a los cálculos de Bakija y Cia, el Top 1% capturó en 2005 en torno al 18% de la renta total del país (se excluyen ganancias del capital - ver figura 4, pag. 56), por lo que obtienen un resultado similar a los trabajos realizados por Piketty y Saez.

Si se realiza un zoom (tabla 3a, pag. 38), efectivamente se puede observar que los ejecutivos de grandes empresas y trabajadores del sector financiero acumulan el 70% de la renta del 0.1%, y aproximadamente un 7.3% de la renta total del país (Figura 5, pag. 57). Y si se realiza un zoom a los miembros de la lista Forbes 500 (el 0.0003% de la población de más renta de Estados Unidos), son casi todos CEOs e inversores.

Para visualizar mejor quienes son los ciudadanos pertenecientes al Top 1% (incluso Top 0.1% y Top 0.01%), se proponen ejemplos para algunas de las categorías laborales anteriormente citadas. Para la categoría laboral de "artistas", se puede nombrar a estrellas de Hollywood como Leonardo Di Caprio, Sandra Bullock, Mat Damon, o Denzel Washington. A músicos como Bon Jovi, Maroon 5, Taylor Swift, Madonna, The Rolling Stones, etc. Escritores de novelas best sellers como J.K. Rowland y su obra de Harry Potter, Stephen King o Ken Follet. Para la categoría de deportistas de élite, se pueden nombrar a jugadores profesionales de baloncesto de la NBA como Kobe Bryant, Lebron James, Kevin Durant, Pau Gasol, o Carmelo Anthony (se extiende a otras ligas como futbol americano, soccer, ice hockey, baseball, etc.). En la categoría de "CEO y ejecutivos" se pueden nombrar a quienes tuvieron la oportunidad de crear desde cero y/o la responsabilidad de dirigir departamentos o compañías de nivel mundial como Apple, HP, Yahoo, Amazon, Dell, IBM, Oracle, Microsoft, Facebook, Twitter, Ebay, PayPal, Fedex, Ford, y un largo etcétera. Científicos de centros públicos y privados encargados de investigar sobre nuevas enfermedades o nuevas tecnologías. Profesores Top, premios Nobel como E. Stiglizt o Paul Krugman, o incluso profesores promedio dedicados a tiempo completo, encargados de enseñar y/o dirigir departamentos de universidades de primer nivel mundial, públicas y privadas, como Princeton, Columbia, Cornell, Yale, Harvard, Duke, Berkley. Chefs de cocina reconocidos a nivel mundial como por ejemplo Gordon Ramsay, Emeril Lagasse o Charlie Ayers. La lista es tan extensa como profesiones pueden existir.

Gracias a trabajos como los realizados por los académicos Caroline Freund y Sarah Oliver del Instituto Internacional económico Peter G. Peterson, se puede observar otra evidencia más que corrobora las líneas de investigación anteriores. Desde 1996 se puede observar un patrón claro: cada vez más ciudadanos pertenecientes a grandes patrimonios son "hechos así mismos", es decir, fruto del trabajo, y no como producto de una herencia.




Recientemente la OCDE por primera vez publica un informe donde se analiza quienes son y a qué se dedican los individuos pertenecientes al Top 1% en Europa (aquí).





¿Cuál es el rango de renta del Top 1%?

Para tener una idea de la media de ingresos del Top 1%, se proporcionan las siguientes estadísticas. La figura de la izquierda es la media de ingresos del Top 1% (excluyendo el Top 0.5% para evitar sesgos de cálculo), a dólares constantes de 2007 (se puede decir que aproximadamente a precios de hoy en día). La figura de la derecha es la media de ingresos del Top 0.5% (excluyendo el Top 0.1%).

Por citar tres ejemplos, la media de los ejecutivos se sitúa entre los 120.000$ y 350.000$ anuales. Los médicos y abogados en una media entre los 190.000$ y 600.000$ anuales. Los managers entre los 240.000$ y 700.000$ anuales. Finalmente, con respecto al Top 0.1%, la renta promedio se situa entre los 2 y los 6 millones de $. Para más información, se puede acudir a la figura 8, página 60 del estudio de Bakija y Cia.





¿Qué explica este crecimiento de la renta para el Top 1% de la sociedad?

El presente artículo no pretende profundizar en la causa original que provoca esta divergencia actual en la renta, y sus posibles soluciones, aspectos fundamentales si se quieren aplicar políticas fundamentadas en la razón y el conocimiento, y no en las percepciones, mitos e ideologías. Aún así se proporcionan las hipótesis más relevantes e importantes hoy en día en el mundo académico.

Uno de los papers más importantes e influyentes en la actualidad, Skills, Tasks and Technologies: Implications for Employment and Earnings, escrito por los economistas del MIT Acemoglu y Autor, aportan una pista sobre su posible causa. Su conclusión es la siguiente: si se mide la desigualdad en función de los salarios por nivel educativo (ver gráfica siguiente), la gran divergencia se produce porque trabajadores mejor preparados son capaces de obtener mejores salarios como consecuencia de la globalización y cambio tecnológico (son más productivos, se benefician del gran mercado global que proporciona internet, son capaces de utilizar adelantos en nuevas tecnologías y sociedad del conocimiento, crean nuevos nichos de mercado, etc.), mientras que los menos preparados tienen que competir contra mano de obra globalizada con menores salarios, o incluso contra la robotización de su propio puesto de trabajo. Cada vez con menos capital (un servidor y una conexión a internet), y fuerza laboral (grupos reducidos de super especialistas), se puedan crear empresas que proporcionen productos y servicios a escala global (así fueron los inicios de gigantes como Amazon, Google, o PayPal). Se recomienda leer los papers de Autor, Katz y Krueger (aquí), o Levy y Murnane (aquí), quienes profundizan en cómo la robótica, automatización de tareas repetitivas, visualización de información, comunicaciones de alta velocidad, nuevas tecnologías, etc., incrementa el valor (y sus salarios) de estos trabajos comparativamente con respecto al resto.



Otra de las posibles explicaciones para el crecimiento de los salarios es la propuesta por los investigadores de la universidad de Hardvard, Robert J. Gordon y Ian Dew-Becker (aquí). De acuerdo a los resultados de su trabajo, a medida que aumenta el volumen de negocio de la empresa, aumenta su presencia internacional, la complejidad de su administración, y la dependencia entre decisiones estratégicas y beneficios, las firmas están dispuestas a aumentar los salarios de sus directivos para atraer a los mejores talentos. Por el contrario, el propio Thomas Piketty y Emmanuel Saez y Stefanie Stantcheva (aquí) proponen como cáusa de esta divergencia al descenso de impuestos a las rentas más altas ocurridas desde finales de los setenta.

Sin embargo, el propio estudio de Bakija Cole y Heim, encuentra otra explicación. El incremento de la renta desde 1970 a 2005 está fuertemente influenciado por el precio de los activos financieros. Es decir, parte del salario de los ejecutivos de empresas financieras y no financieras es en acciones de la propia empresa. Sus conclusiones estarían en línea con algunos estudios que proponen que esta dinámica crea los incentivos perversos para crear beneficios en la empresa a muy corto plazo, mejorando el valor de las acciones de la compañía, y por tanto, aumentando los beneficios en acciones del directivo (y por tanto, su salario y renta total), pero a costa de generar una externalidad negativa para el resto de trabajadores de esas mismas empresas (despidos, salarios estancados, etc.). Sin embargo estudios importantes como los realizados por N. Kaplan y Joshua Rauh (aquí) no encuentran evidencias de que estos incentivos puedan explicar toda la realidad, decantándose también a razones tecnológicas (productividad), economías de escala (globalización), y sus interacciones (pag. 53).

Aún así el dabate sigue abierto. No existe todavía evidencia certera de que esta captura por parte del Top 1% (o incluso por parte del Top 0.1%, dominado por directivos que acaparan hasta el 70% de la renta total), se pueda etiquetar de procesos de extracción de rentas o remuneraciones ilegítimas, cuando se habla de individuos creadores de riqueza en la economía productiva previamente inexistente, y que en muchos casos comenzaron casi sin patrimonio o capital previo, como pueden ser por ejemplo Mark Zuckerberg, fundador y CEO de la red social Facebook, Travis Kalanick, fundador de Uber, Larry Page cofundador de Google, Lawrence Ellison, fundador de Oracle, Elon Musk, fundador y CEO de empresas como Paypal o Tesla, John McAfee, creador del mundialmente famoso antivirus McAfee, o los famosos comienzos de empresas como Microsoft, Apple o HP en garajes de sus fundadores. Casi cualquiera de las 74 startup tecnológicas de Estados Unidos que tienen una valoración bursátil superior a los 1.000 millones de $ a Febrero de 2015, son fundadas por equipos reducidos de emprendedores altamente cualificados (alta productividad), cuyo mercado es el mundo entero (globalización), y que comenzaron sin apenas capital previo (casi todas requirieron de inversión privada en capital riesgo). Aún así el debate académico sigue investigando sus posibles cáusas y consecuencias.

Una excelente aproximación visual se puede obtener de la siguiente figura. La parte de la izquierda podría representar la división maniquea entre el 99% y el 1% de la población. Sin embargo de acuerdo a la evidencia encontrada recientemente, la representación que se aproxima más a la realidad es la parte derecha de la figura, es decir, tanto ciudadanos pertenecientes al 99% como al 1% que obtienen sus rentas a través de mecanismos de rentismo ilícito, o captura de rentas a través de la manipulación o explotación del entorno político o económico.





Conclusión.

A modo de recapitulación, se ha analizado muy brevemente cuál ha sido la evolución histórica del Top 1%, sus posibles causas, y a qué se dedican para obtener su renta anual. Se obtienen cuatro posibles observaciones importantes:

En primer lugar, el crecimiento de la renta capturada por el Top 1% en la actualidad es consecuencia de mejores salarios producto del trabajo, y no retorno del capital.

En segundo lugar, los datos proporcionan evidencias de que dentro del subgrupo Top 0.1%, dominan los trabajos relacionados con el mundo de la empresa financiera y no financiera, acumulando hasta el 7.3% de la tarta de renta total de toda la economía americana.

En tercer lugar, solo el 7.4% de los individuos del Top 1% obtienen rentas sin trabajar, es decir, podrían entrar en la concepción de perfectamente capitalistas.

Por último, aunque es evidente que sí pueden existir individuos que cumplan el perfil de extractor de rentas, la mayoría de estos ciudadanos tienen trabajos socialmente aceptados difíciles de incluir en esa categoría: artistas (cantantes, actores, compositores, escritores, etc.), directores de cine, productores de televisión, deportistas de élite (fútbol, baloncesto, etc.), médicos, fundadores y directores de compañías internacionales, emprendedores de empresas tecnológicas, directores de departamentos, profesores de universidad, abogados, informáticos de muy alta especialización, o ingenieros, por citar algunos ejemplos intuitivos.

Es por tanto que, a la vista de los datos, se puede concluir que el mito y percepción de todos los individuos pertenecientes al Top 1% como una clase homogénea de individuos extractores de rentas, capitalistas que no trabajan, pertenecientes al sector financiero de wall street, o que obtienen su renta de manera ilegítima a costa del resto 99% es, a todas luces, un análisis deformado de la realidad sin base científica.