Una de las reivindicaciones más populares en materia económica para tratar de revertir los procesos de desigualdad que acontecen en Estados Unidos desde 1980, es la vuelta a los altos niveles impositivos que acontecieron en ese país después de la segunda guerra mundial para los ciudadanos de más renta.

Al período que comprende desde 1945 hasta 1970, se suele denominar "edad de oro del capitalismo" (Golden Age of capitalism), y se corresponde con una época de fuerte expansión económica en el mundo en general, y en Estados Unidos en particular, como en producto interior bruto, productividad, mejoras tecnológicas, estándar de vida, crecimiento de la clase media, incremento progresivo de las rentas salariales de los trabajadores, o disminución de la desigualdad.

Aunque las causas de esta edad de oro son múltiples y no tienen que ver únicamente con cuántos impuestos pagan las rentas más altas (sociedad post guerra, control internacional de capitales, acuerdos de Bretton Woods, tipos fijos por parte del banco central, etc.), los economistas más famosos que estudian la desigualdad en la actualidad, Thomas Piketty y Emmanuel Saez, proponen a la progresiva disminución histórica de los impuestos promovida por la revolución neoliberal de Ronald Reagan y Margaret Thatcher a partir de 1981, como una de las causas principales del aumento de la desigualdad en el mundo en general, y en Estados Unidos en particular, y por tanto, como uno de los catalizadores principales del proceso de declive y desaparición de esta época dorada.



Son muchos quienes comparten estos análisis y propuestas en este debate sobre desigualdad y tipos impositivos en Estados Unidos. Se puede destacar al ex secretario de trabajo durante el gobierno de Bill Clinton, Robert Reich, en su libro best seller "Aftershock: The Next Economy and America's Future" (gráficos representativos de su libro aquí o aquí), o el premio nobel de economía Paul Krugman, quien denomina a este período como la gran divergencia, y que realiza afirmaciones como las recogidas en el siguiente artículo:

[..] en 1950 las rentas más altas se enfrentaron a impuestos marginales del 91% [..] Los mejores datos estimados sugieren que en 1960 el Top 0.01% de americanos pagaron un ratio federal de impuestos efectivos de más del 70%, el doble de lo que pagan hoy en día. [..]



Joseph Stiglizt, también premio nobel de economía en 2001, firma el siguiente artículo en el New York Times:

"Lo que debería sorprendernos e indignarnos es que el Top 1% de la sociedad ha crecido extremadamente rica, y los tipos efectivos han disminuido notablemente. Nuestro sistema es mucho menos progresivo que a lo largo de gran parte del siglo xx. El tipo marginal máximo para la renta tuvo un pico del 94% durante la Segunda Guerra Mundial, y permaneció en el 70% durante 1960 y 1970; ahora está al 39.6%. La justicia del sistema impositivo ha empeorado en los últimos 30 años desde la "revolución" Reagan de 1980."



Por último, el propio Thomas Piketty apunta a este acontecimiento político como el origen, germen y raíz del nacimiento de una nueva élite de individuos con capacidad no solo para autoasignarse salarios desproporcionados sin relación alguna con la productividad marginal del trabajador (Piketty - capítulo 9 - desigualdad salarial), sino con capacidad política para seguir autoalimentando este nuevo status quo: el Top 0.01% de la sociedad. A modo de ejemplo, se cita uno de los extractos más importantes de su libro (párrafo final del capítulo 9):

En concreto, la importante disminución de los tipos marginales máximos sobre la renta en los países de habla inglesa después de 1980 [..] parece haber transformado totalmente la forma en la que los ejecutivos se establecen los salarios, ya que ahora tienen incentivos mucho más fuertes para buscar grandes aumentos salariales. También se analiza la forma en que este mecanismo amplificador puede dar lugar a otra fuerza para la divergencia, que es más de naturaleza política: la disminución del tipo marginal máximo condujo a una explosión de ingresos, lo que a su vez aumentó la influencia política de los beneficiarios del cambio en las leyes fiscales, que tenían interés en mantener los marginales máximos bajos, o incluso disminuirlos aún más, y que podría utilizar su golpe de suerte para financiar partidos políticos, grupos de presión y grupos de reflexión.




Como se puede observar, desigualdad, crecimiento e impuestos (tipos marginales máximos) son conceptos que se encuentran en el epicentro del debate actual en Estados Unidos. Es por tanto que una de las preguntas más importantes a realizar es la siguiente ¿es realmente cierto que se produce una disminución progresiva y drástica de los impuestos a las rentas más altas por parte de la administración de Ronald Reagan como afirma la narrativa y creencia popular?


El fenómeno que crea esta narrativa.

Si el análisis se centra en tipos marginales máximos y desigualdad, Estados Unidos ha experimentado tres fases bien diferenciadas como se puede ver en la siguiente gráfica [1]. En relación a la captura de renta por parte de una minoría (fondo gris), en 1927 el Top 1% de la población capturaba casi un 25% de la renta total del país (salarios, dividendos, ganancias de capital, herencias, etc.), por lo que el resto 99% solo era capaz de capturar 3/4. A continuación, la participación disminuyó hasta el 8,86% en 1975, para volver a aumentar hasta el 21,24% en 2013.

Por el contrario, este fenómeno tendría una fuerte relación con la dinámica contraria de los tipos marginales máximos [2] que pagaba este Top 1%, es decir, de cuántos impuestos máximos pagaban a la hacienda de Estados Unidos (línea naranja). La disminución de la captura de rentas por parte del Top 1% entre 1943 y 1980 aproximadamente ("edad de oro del capitalismo") se corresponde con unos tipos marginales máximos entre el 70% y 90%, para inmediatamente después caer a casi mínimos históricos del 35% en 2013 .

Es por tanto que la supuesta disminución histórica de los impuestos marginales máximos entre 1981 y 1989 impulsadas por las administraciones de corte neoliberal de Roland Reagan, y continuada por administraciones posteriores como George H.W. Bush I o George W. Bush II, sería la causa fundamental de la explosión de la desigualdad y dinámica de acumulación de renta por parte del Top 1%, 0.1% y 0.01% de la sociedad hasta el día de hoy ([3],[4],[5],[6]).




Por qué realizar cálculos con tipos marginales no es adecuado

En la construcción de esta narrativa, marco de pensamiento, y análisis de esta posible causa-efecto, existe una duda más que razonable, y es realizar cálculos con tipo marginal máximo, que solo se aplican sobre el impuesto sobre la renta ("Individual Income Tax"), en lugar de utilizar los tipos efectivos reales totales ("Total Effective Federal Tax Rate"), que no solo proporcionan datos en netos, sino que incluyen muchos otros impuestos además de la renta, como herencias ("estate tax"), impuesto sobre el consumo ("excise taxes"), dividendos empresariales ("corporate income tax"), o aportaciones a la seguridad social ("payroll tax").

Como se vio en un artículo anterior, que en España exista un tipo marginal máximo para la declaración de la renta del 52% para las rentas más altas, no es condición necesaria para que el tipo efectivo, lo que realmente se paga a hacienda en impuestos, no supere el 32%. ¿Por qué sucede esto? porque el tipo efectivo es lo que se paga después de aplicar los marginales, deducciones, exenciones, subvenciones, y un largo etc. Es por tanto que, aun cuando el tipo marginal estuviera al 90% (dato teórico), lo que verdaderamente importa es lo que hacienda recauda de la familia o individuo al final del año en términos netos, reales y totales.

Por lo tanto, la pregunta clave es: ¿Cual ha sido el tipo efectivo histórico en Estados Unidos?. Para responder a esta pregunta, se utilizarán las dos fuentes de máxima credibilidad a día de hoy, como son las fuentes de Thomas Piketty & Saez, y las proporcionadas por la Congressional Budget Office (CBO), que es incluso de orden superior al anterior por utilizar una metodología que ajusta mucho mejor los datos por "household", por "unit size", e incluye partidas como seguro médico aportado por el empresario, transferencias en metálico por parte del gobierno, o los in-kind payments (seguridad social, Medicare, cheques comida, etc.).


Los cálculos de Thomas Piketty

El siguiente gráfico muestra el tipo efectivo total real para el Top 1% para el periodo 1913-2013 de acuerdo al último paper de Thomas Piketty, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman publicado en Julio de 2017 [7], y que contabiliza los impuestos recaudados por todas las administraciones públicas (gobierno central, estados y ayuntamientos), así como las partidas relativas a renta, cotizaciones sociales, herencias, propiedad, impuesto sobre el consumo y dividendos empresariales.

Como se puede observar, el tipo efectivo evoluciona desde un 8% en 1913 hasta un 45% en 1945, después permanece en torno al 40% desde los años 50 hasta mediados de los 70, para finalmente descender en un promedio del 35% hasta finales de 2014, año en el que se aplica un tipo del 36,4%. Considerando todos los datos, se puede observar que a partir de la segunda guerra mundial no se producen cambios radicales en cuántos impuestos pagan las rentas pertenecientes al Top 1% de la sociedad americana, ya que apenas se presenta una variación de un 5,6% entre lo que se pagaba en 1950 a lo que se paga en 2014.





Los datos aportados por la Congressional Budget Office.

Además de otros muchos datos, variables y estadísticas, la CBO también proporciona en sus informes de distribución de renta e impuestos los tipos efectivos reales totales para diferentes grupos de renta desde 1979 hasta 2013, y que incluye los mismos organismos y partidas a excepción de herencias 8. Para poner datos en perspetiva, la CBO es un organismo que proporciona datos de la misma credibilidad y precisión que la Agencia Tributaria en España.

Como se puede observar en su figura 2, el grupo perteneciente al Top 1% tampoco presenta grandes variaciones durante todo el periodo, con un tipo neto real del 35% en 1979, después disminuye hasta el 25% en 1986, vuelve a aumentar hasta el 35% a mediados de los 90, presenta de nuevo un descenso hasta el 28% en 2007, para terminar con un 34% en 2013. Como se puede observar, sí existen descensos durante determinados periodos, pero ni son radicales, ni permanentes y continuados a lo largo de toda la distribución.





Evolución del indicador de desigualdad GINI

Otro indicador que puede ayudar a entender si existe una bajada de impuestos notable a partir de 1980 que impactara notablemente sobre la sociedad, es a través del indicador de reducción de desigualdad calculado también por la Congressional Budget Office en su informe anual.

La CBO calcula que la combinación de los impuestos federales y las transferencias gubernamentales en 1979, hizo reducir la desigualdad de la renta en un 24.8%, cifras similares a las alcanzadas en 2013. Como ser puede observar, las variaciones de esta reducción de la desigualdad permanecen en torno a su media, lo que indica que no han existido drásticos recortes sostenidos y prolongados en el tiempo en transferencias públicas hacia los ciudadanos más pobres.




Sin embargo si se atiende al indice de desigualdad GINI después de impuestos y transferencias gubernamentales, sí se puede observar un incremento sostenido en el tiempo en torno a 6 puntos porcentuales. Las causas de este aumento se encuentran en otras razones que se expondrán a continuación.




Tipos marginales máximos y recaudación del PIB

Otro indicador que se puede utilizar como proxy a la hora de verificar la posible causalidad entre tipos marginales máximos y renta capturada por el Top 1% a partir de 1980 hasta hoy en día, es el total de impuestos recaudados como porcentaje del PIB en Estados Unidos. Aunque producción, recaudación total en impuestos, y rentas no son lo mismo (aunque sí son variables relacionadas), sí que se puede encontrar un patrón que se refleja en el siguiente gráfico [9].

En 1965 el marginal máximo se situaba en el 90%, mientras que la recaudación total en impuestos con respecto al PIB era del 24,7% PIB. Por el contrario en 2009, el marginal máximo se situaba en un 35%, mientras que la recaudación total en un 24% PIB. Evidentemente, si se produce una caída de los tipos marginales de este calibre, es decir, pasar de un 90% a un 35%, la recaudación en impuestos no debería haber permanecido casi constante a lo largo del tiempo, por lo que es evidente que existen ciertas dudas que de los marginales se aplicaran realmente.



Conclusiones

A la vista de los datos, las conclusiones son evidentes.

Primero es un error querer encontrar correlación o causalidad con los tipos marginales teóricos para el estudio de cualquier variable económica, pues lo verdaderamente importante no son los valores teóricos, sino los tipos efectivos, es decir, lo que realmente se paga a hacienda.

En segundo lugar, es dudoso afirmar que la causa principal del aumento de la captura de renta por parte del Top 1%, 0.1% y 0.01% desde 1980 hasta nuestro días, está relacionada con la disminución de los impuestos marginales máximos, puesto que ni los datos proporcionados por la CBO, ni las conclusiones de Piketty y Saez, muestran evidencia clara de que los marginales fueran aplicados en términos nominales.

En tercer lugar, tampoco existe una evidencia que sustente la narrativa popular de disminución drástica de los impuestos a las rentas más altas durante el periodo 1981 a 1989, que corresponde con las dos presidencias de Roland Reagan, así como su continuación en presidencias posteriores, y que sería el catalizador e inicio en la implantación de políticas neoliberales tanto en en Estados Unidos como en el resto de Occidente.

En cuarto lugar, desde 1979 a 2005 no se aprecia una evolución histórica de los tipos efectivos que pueda explicar y justificar por sí solo pasar de una captura de la renta por parte del Top 1% de un 8,86% en 1975, a un 22,82% en 2005, o un incremento de +217% por parte del Top 0.01% en el mismo período.

En quinto lugar, tampoco existe evidencia que la disminución de los marginales impactaran negativamente en indicadores como el coeficiente de GINI, o en la recaudación en impuestos como porcentaje del PIB.

Por último, sí es cierto que desde 1980 se ha producido un aumento de la desigualdad, es decir, una captura cada vez mayor del total de la renta de la economía por parte de una minoría de la sociedad. Sin embargo, contrariamente a como afirman Piketty y Saez, la evidencia científica no avala de manera clara que sea como consecuencia de una superclase perteneciente al top de la sociedad con capacidad para autoasignarse salarios cada vez más elevados y por encima de la productividad marginal del trabajo.

Los trabajos más importantes a día de hoy apuntan a causas tecnológicas, educación y globalización (Acemoglu y Autor, N. Kaplan y Joshua Rauh), competición por el mejor talento (Robert J. Gordon y Ian Dew-Becker), activos financieros como parte de la remuneración (Bakija Cole y Heim), por divergencias entre trabajo y capital ( Karabarbounis and Neiman ), por instituciones políticas y normas (Frank Levy y Peter Temin), o por la disminución del número de trabajadores afiliados a un sindicato (aquí). Para más información, se recomienda leer artículos anteriores (aquí y aquí).

Es por tanto que de acuerdo a los datos aportados en el presente artículo, no se encuentra una evidencia clara de las supuestas bajadas drásticas de impuestos a las rentas más altas aprobadas por parte de la administración de Ronald Reagan como parte de su programa de desregulación económica, por lo que estas afirmaciones podrían catalogarse como mito económico hasta que se encuentren datos avalados por nuevas fuentes y estudios científicos.

Como siempre, el objetivo del artículo no es descartar que los impuestos sean una posible causa, ni estar a favor o en contra de que se deban subir los tipos impositivos a las rentas más altas, algo que entraría dentro de lo razonable en caso de ser necesario, puesto que no deja de ser otra herramienta más de política fiscal de los gobiernos democráticos modernos. El fin último es continuar aplicando el sentido crítico en un mundo en el que cada vez es más difícil separar la señal del ruido, y en el que con bastante frecuencia se trata de buscar resultados que se adapten a la narrativa pre establecida para crear mitos y memes, en lugar de buscar la explicación real de los fenómenos que nos haga entender la realidad.


Bibliografía: