Artículo publicado en LibreMercado.



El origen y causa de que España haya alcanzado ser el cuarto país de toda la Unión Europea con la factura eléctrica más alta en 2014, es uno de los debates más intensos y complejos de la actualidad, así como uno de los más confusos y difíciles de entender como consecuencia de políticas públicas y privadas confusas, opacas, sin planificación, y que responden en muchos casos a intereses de lobbies privados.

De unos años a esta parte se han escrito cientos de artículos en medios de comunicación denunciando la situación insostenible en nuestro país, tanto para hogares familiares, donde precios más altos significa menor renta disponible, como para empresas, donde costos más altos hacen aumentar los precios finales de sus productos y servicios, haciéndolos menos competitivos en el mundo, y creando toda una cadena de acontecimientos negativos para el tejido productivo de un país.

La finalidad de este artículo no es averiguar a qué hora se debe poner la lavadora para ahorrar el máximo posible en la factura eléctrica, ni estudiar si es ético y/o moral que 43 ex políticos sean directivos de las principales eléctricas, qué tipo de modelo energético se debería desarrollar, o cómo debería financiarse el déficit de tarifa. El motivo principal es encontrar la razón técnica por la que la factura final de la electricidad para hogares se haya incrementado en un 71,15% en el período 2008-2014 (consumidores domésticos), y que nos ha convertido en auténticos campeones de toda la Unión Europea.




El mito y percepción que se repite una y otra vez en medios de comunicación, prensa escrita, y foros de opinión, afirma que la causa de la explosión del precio de la electricidad para hogares y familias, y por tanto, del aumento de los datos de pobreza energética desde el inicio de la crisis, son el oligopolio eléctrico (aquí,aquí,aquí,aquí,aquí,aquí), y el vasallaje político (aquí,aquí, aquí, aquí,aquí,aquí,aquí,aquí). De acuerdo al último informe de la Comisión Nacional de Energía, se constata que las tres grandes eléctricas (Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa) acaparan un total del 72% de la comercialización de electricidad en el mercado libre para hogares y empresas en 2012 (92% para el mercado doméstico, 81% para PYMES, y 61% para clientes industriales). El 72% de concentración de las tres grandes empresas en España contrasta con el 35% de concentración de los tres primeros en países como Noruega. Aún así, la Comisión Europea considera que es improbable que existan problemas de competencia en un mercado en el que el mayor agente tenga una cuota inferior al 25%.

Por tanto la situación se interpreta como una sinergia, donde el poder político favorece la creación de un oligopolio eléctrico con "poder de mercado", lo que les permite expulsar a la competencia e incrementar de manera indiscriminada sus beneficios a costa de subir la parte de la factura eléctrica de "mercado libre" (producción, transporte y distribución) destinada a la luz de hogares familiares, a todas luces, y de ser así, una injusticia social de primer orden. Es por ello que la pregunta más importe a realizar es la siguiente: ¿es realmente esta sinergia de oligopolio energético, y "puertas giratorias" entre el poder político y poder económico, el origen y causa principal por la que el precio final de la energía aumentara espectacularmente en esta última década, como afirman la sabiduría popular y el consenso en medios especializados?

En las dos siguientes gráficas de elaboración propia se presenta la evolución histórica del precio final de la electricidad para consumidores domésticos (hogares) e industriales (empresas) en el período 1991-2014 para una selección de países de Europa (Fuente: Eurostat database - precios finales en factura eléctrica).

A la vista de los datos se puede observar que para consumidores domésticos, el precio final para el período 2008-2015 aumenta un 71,15% (línea color rojo), mientras que en el resto de países se mantiene más limitado: Alemania (37,38%), Italia (20,6%), Finlandia (26,90%), UK (45,40%), o Francia (33,88%). Para el caso de los consumidores industriales, el incremento en España en el mismo período fue de 21,97%, mientras que disminuye en Alemania (-12,98%) e Italia (-14,97% desde 2010), y aumenta en Finlandia (3,74%), UK (53,14%) o Francia (26,04%).

Sin embargo existe un segundo dato relevante. Si se analiza el consumo doméstico, se pueden observar dos períodos. El primer período 1991-2002, los precios permanecen no solo contenidos entre 0,10€/Kwh y 0,13€/Kwh, sino que alcanzan un mínimo de la serie histórica en 2002 con 0,1047€/Kwh. En el segundo período 2003-2015, la factura eléctrica se incrementa en un 117,21%. ¿Qué acontecimiento ocurre en 2003 para que comience la subida espectacular del precio de la electricidad para hogares y familias, cuando se venía de disfrutar de mínimos históricos apenas 1 año antes?.






La posible respuesta se encuentra en uno de los últimos estudios académicos más importantes en materia de energía realizado por doctor en economía por la universidad de Oxford David Robinson The Scissors Effect, donde desagrega los precios por partidas. Concretamente separa por un lado las partidas "de mercado libre", es decir, la parte de la factura donde las eléctricas tienen capacidad para establecer precios (generación, transporte y distribución), y por el otro lado la partida que denomina "The Wedge" (la "cuña"), es decir, todos aquello que es incluido por el Estado, y que no tiene nada que ver con el proceso de "mercado libre", es decir, como pueden ser impuestos, tasas, o políticas públicas de subvención a fuentes de energía renovable o nuclear, por citar algunos ejemplos.

A continuación se adjuntan dos gráficos representativos de su trabajo para España. El primero desagrega para hogares (residential consumers - primero por la izquierda) y empresas (Industrial Consumers de tipo medio y grande) desde 2008 hasta 2012 (se recuerda que en este período, el precio final para hogares aumenta en un 71,15%). Como se puede observar para consumidores residenciales, mientras que los precios de producción, transporte y distribución (los precios que establece el oligopolio) no solo permanecen similares y acotados a lo largo del período, sino que incluso disminuyen a partir de 2011 (colores azul y rojo), los impuestos experimentan un crecimiento espectacular (color amarillo).




En la segunda gráfica, David Robinson desagrega el precio para 2014. Como se puede observar, de la factura total (0,24€/Kwh), aproximadamente el 46% corresponde a "cuñas" gubernamentales que no tienen nada que ver con el mercado de la energía desde que se produce hasta que se consume en el hogar. El recibo eléctrico español se ha convertido durante la crisis en un auténtico cajón de sastre con el que se financian políticas energéticas de todo tipo. Entre estas partidas o "cuñas", destacan por un lado el IVA, y por otro incentivos (primas y subvenciones) a las energías renovables y a la cogeneración, ayudas para reducir el coste eléctrico a la gran industria, el gasto de abaratar la luz al caro parque generador de Canarias, las ayudas al carbón o el déficit de tarifa de más de 21.000 millones que aún acumula el sistema. Se calcula que de todas estas partidas, IVA y primas a energías renovables son las más importantes y destacadas.




La forma más fácil de entender los costes asociados a la “cuña gubernamental” es el estudio de los costes de "acceso", tal y como se representan en el siguiente gráfico. Mientras que los costes “acceso” de las redes de transporte y distribución reguladas (recuadro azul) aumentaron ligeramente entre 2007 y 2012, los costes de las políticas públicas crecieron mucho más. Estos últimos incluyen el apoyo a las energías renovables y a la cogeneración (recuadro verde), la financiación de otros objetivos del Gobierno y costes del sistema (recuadro amarillo), además de los pagos de intereses sobre la deuda tarifaria (recuadro rojo).




Si se quiere observar el problema con mayor resolución, se propone la información proporcionada en 2014 por el Secretario de Estado de Energía, y que resume el problema de los crecientes costes de la parte regulada del sistema eléctrico español desde 2005. Mientras que los costes regulados totales del sistema aumentaron un 221%, el apoyo económico a las energías renovables y a la cogeneración lo hicieron en un 816% y el pago de intereses sobre el déficit de tarifa acumulado en un 1.072%. Este fenómeno también se analiza y estudia en el Máster de Energías Renovables y Mercado Energético de la Escuela EOI de Madrid.




Por último, y para tener una perspectiva más amplia, se proporciona una comparativa internacional entre diferentes países dela Unión Europea en la que se compara la evolución de los costes explicados anteriormente. Como se puede apreciar, si se analizara el problema solo desde el punto de vista de precio fnal para consumidores domésticos, España figura en segunda posición en subida total de la factura energética para hogares y familias entre 2008 y 2012. Sin embargo, si se analiza con un mayor detalle cualitativo, la causa vendría vendría determinada por ser también el país que figura en primera posición la evolución de la partida denominada "cuña gubernamental". Es interesante resaltar que en este periodo, la partida de "Energía y suministro" cae, y la correspondiente a "Redes" experimenta un aumento contenido con respecto al resto de países.




Como siempre, la intención del artículo no es afirmar si un 46% es mucho o poco, si el modelo energético responde a las necesidades del país, si está o no correctamente liberalizado, si el déficit de tarifa tiene causas objetivas o no, o si las primas a las energías renovables eran adecuadas. El objetivo principal es técnico, analizar si el oligopolio energético, y las "puertas giratorias" de ex presidentes y ex ministros, alteraban los precios de "mercado", incrementando sus beneficios por posición dominante, y por tanto era la causa principal del aumento espectacular de la factura eléctrica para hogares españoles.

A la vista de los datos, obtenidos de fuentes de máxima autoridad, no existe una evidencia clara que apoye esta narrativa popular. Aunque las causas pueden ser múltiples, la evidencia apunta que la causa principal es el incremento de la "cuña" gubernamental en forma de "impuestos", es decir, partidas que no tienen nada que ver con el mercado eléctrico directo entre empresas y ciudadanos. Es por tanto que el debate debería plantearse en base a datos, cifras y objetivos energéticos, y no en base a mitos y percepciones que no permiten encontrar las mejores soluciones estratégicas para un país.