El término meme en Internet se usa para describir una idea, concepto, situación, expresión y/o pensamiento manifestado en cualquier tipo de medio, y que se replica mediante internet de persona a persona hasta alcanzar una amplia difusión. El concepto de meme se ha propuesto como un posible mecanismo de evolución cultural.


Uno de los pocos conceptos que comparten economistas como uno de los pilares de la prosperidad de las naciones, no solo de todo el siglo xx, sino de todo el espectro ideológico, es la productividad. La productividad, aún siendo una variable compleja de analizar, podría resumirse como cantidad de producción (o rentas salariales y empresariales) por hora trabajada. De esta manera, crecimientos en productividad (más producción por misma hora efectiva trabajada) proporcionan crecimientos potenciales en el bienestar de la sociedad. O dicho de otra manera, el aumento de la productividad es la causa del aumento de los salarios y la prosperidad de los trabajadores.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, se ha establecido una nueva narrativa que afirma que a partir de los años 80 las magnitudes de productividad y salarios, que hasta la fecha crecían al unísono, comienzan ha divergir. Es decir, los aumentos de productividad históricos no han ido a parar a mejoras de las rentas salariales (salarios de los trabajadores), sino a enriquecer a las rentas empresariales (rentas del capital). De esta manera, como consecuencia de las políticas neoliberales de Thatcher y Reagan de debilitamiento sistemático del sindicalismo, la robotización, y la globalización, las rentas del capital han crecido a costa del estancamiento de los salarios y la explotación del trabajo.

Aunque la magnitud del meme puede valorarse por su cantidad, también por su calidad. Andrew McAfee, director del departamento de iniciativa por la economía digital en la universidad del MIT, no solo proponía este fenómeno en su obra bestseller Race Against the Machine, sino también en uno de sus más famosos artículos The Great Decoupling en Hardvard Business Review:


Este fenómeno es lo que denominamos el "Gran Desacoplo". Las dos caras de la prosperidad ya no siguen un crecimiento paralelo: la abundancia económica, en términos de PIB y productividad, continuaron su senda de crecimiento, mientras los salarios del trabajador típico se estancaron.



Paul Krugman, premio nobel de economía en 2008, también dedica en varias de sus columnas semanales en The Wall Street Journal a este supuesto desacople entre productividad y salarios:


[..] Existe una creencia generalizada de que el estancamiento de los salarios que hemos experimentado en nuestro "capitalismo moderno", es un tipo de ilusión que desaparecerá.



Elizabeth Warren, académica, política estadounidense, senadora por Massachusetts, y potencial candidata a competir junto a Hillary Clinton por la presidencia de los demócratas en 2016, ya proponía a este supuesto desacoplo como una de las causas de los principales peligros de la clase media:


A partir de 1975, fecha en la que productividad y salarios medianos crecieron de manera paralela, comenzaron a desacoplarse. La productividad continuó creciendo, mientras el segundo se estancó. [..] Un fenómeno que para comienzos del siglo XXI ha comenzado a convertirse en un serio problema para la clase media americana.



Atif Mian y Amir Sufi, profesores de la universida de Princenton y Chicago respectivamente, y autores del best seller House of Debt, también hacen referencia a este mismo fenómeno, es decir, a un problema de captura salarial desigualdad por parte de las familias de más renta del país:


" [..] The net result is that families at the higher end of the income distribution have received more of the income produced by the economy since the 1980s. The latter fact has been documented meticulously by the brilliant research of Thomas Piketty and Emmanuel Saez."



Para proporcionar perspectivas de la profundidad y propagación del supuesto desacoplo, se proporciona un gráfico por parte de Economic Policy Institute, uno de los Think Tanks de economía progresista más importantes de Estados Unidos:




Una de las evidencias que se presenta a la hora de validar este fenómeno, es la distribución de los salarios y beneficios empresariales en la economía americana durante la segunda mitad del siglo xx y principios del xxi, es decir, cómo se ha repartido la tarta de la riqueza de la nación trabajadores y empresarios. Recientemente el premio nobel de economía Paul Krugman, en otro de sus artículos en el New York Times, también denunciaba la caída histórica de los salarios con respecto al PIB.

A la vista del siguiente gráfico de FRED, que se obtiene a partir de los datos de contabilidad nacional (la estadística de máxima calidad en la actualidad), se puede observar cómo los salarios de los trabajadores han tenido una supuesta tendencia decreciente desde 1970, pasando de capturar en torno al 51% PIB en dicha fecha, a solo el 42.5% PIB en 2010, lo que sería una evidencia importante a la hora de verificar que efectivamente los trabajadores no se están beneficiando de las mejoras en productividad.




De ser ciertas las premisas, sería una prueba notable del lento pero constante avance de la desigualdad entre el trabajo y la empresa, del asalariado frente al capital, de los salarios frente a los beneficios empresariales. Pero ¿es cierto este desacople? ¿son correctas las premisas? ¿las rentas salariales del trabajador mediano se han estancado desde los 80 como indica la primera gráfica? ¿los trabajadores han sido explotados no permitiendo que se beneficien de estos incrementos de productividad? ¿son las políticas de debilitamiento del sindicalismo la causa de esta supuesta divergencia?


Estudios que falsan el meme.

Una de las ventajas que tiene la investigación científica es la revisión de pares. Esta revisión permite que la publicación de descubrimientos o análisis, antes de ser aceptados por la comunidad como conocimiento asentado, deban pasar el filtro de la falsación, es decir, trabajos que traten de replicar sus conclusiones o corregir deficiencias en la metodología. Y ha sido la comunidad científica quien recientemente ha publicado informes que ponen en evidencia una larga y profunda lista de errores a la hora de calcular esta supuesta divergencia entre productividad y salarios.

Gracias a un trabajo reciente de los profesores de London School of Economics João Paulo Pessoa y John Van Reenen, se puede comprender mucho mejor los errores de metodología cometidos a la hora de componer el gráfico. La conclusión de esta supuesta caída masiva del crecimiento de los salarios en relación al crecimiento de la productividad, se debe básicamente a estar comparando peras con manzanas. En el siguiente gráfico se puede observar cuál ha sido la diferencia real entre ambas magnitudes de productividad y salarios ("net decoupling"), y que ha crecido desde un 2.14% en 1975, hasta un 13% en 2010 (pag. 57), cifras notablemente diferentes al "gross decoupling" de 76.18% en 2010, que correspondería a esa supuesta divergencia expuesta por el mito del desacople (gráfico número uno).




¿Cuáles son los factores que explican esta diferencia entre el "gross decoupling" y "net decoupling", es decir, entre la gráfica que propaga el meme y esta última que la corrige? Aunque el estudio facilita el porcentaje de cada uno de los componentes, para el caso de Estados Unidos se describen los tres más importantes:

  1. Beneficios: No debe compararse salarios con productividad, sino compensación con productividad. ¿La diferencia? la compensación no solo incluye los salarios, sino otros componentes como aportaciones a planes de pensiones, seguro médico, componente de salario variable, o transferencias. En 2010 este componente explicaba el 14.93% de la diferencia.

  2. Deflactores: Para corregir por inflación, utilizar deflactores diferentes explica un 30.62%, que es la diferencia entre el deflactor del PIB e IPC en Estados Unidos.

  3. Desigualdad: En términos estadísticos, utilizar la media es mucho más cualitativo que la mediana, ya que la segunda no captura la desigualdad salarial creciente desde los años 80, y que explica el 14.95% de la diferencia.

Si se corrigen todas estas magnitudes, se obtiene la diferencia neta ("net decoupling"), que sí podría considerarse como aquellas rentas que no han sido absorbidas por el trabajo y sí por el capital, y que representan el 13%. De acuerdo al estudio, la desigualdad entre productividad y salarios no se ha producido entre trabajadores y empresas, sino entre los propios trabajadores, es decir, entre los trabajadores de salarios más altos y salarios más bajos (posibles explicaciones en un artículo anterior aquí).

Una evidencia importante de que esta desigualdad se está produciendo entre los propios asalariados, se puede obtener a partir de las compensaciones totales en Estados Unidos a partir de los datos de contabilidad nacional. A la vista del gráfico siguiente se puede observar que, aunque los salarios sí han decrecido a partir de 1970 (línea azul), no lo han hecho las compensaciones en la misma intensidad (línea verde, que son las rentas totales que sí capturan los trabajadores pero permanecen opacas a sus nóminas). Es decir, no se aprecia ese descenso que se denuncia para los salarios, y que se presenta como evidencia del desacoplo productividad-salarios. ¿Por qué las compensaciones descienden a partir del año 2000? en How Well Do Wages Follow Productivity Growth? se pueden obtener algunas respuestas.






Richard G. Anderson, miembro de Federal Reserve Bank of St. Louis, obtiene las mismas conclusiones. La justificación de la diferencia entre salarios y compensación sigue siendo la misma, aunque también incorpora una razón más: los salarios de empleados de alta especialización, experiencia, y cuyo trabajo no se mide por horas, sino por objetivos, está evolucionando hacia compensaciones variables, lo que sería una posible explicación en el uso equivocado de salarios medianos a la hora de calcular este fenómeno.




Otro posible punto de vista se puede obtener gracias al trabajo realizado por James Sherk, investigador de la fundación Heritage, ya que no solo encuentran errores de metodología en compensación y deflactor, sino en errores de medición de la productividad y en la depreciación de capital (maquinaria o tecnología que pierden valor con el tiempo, y que introduciría sesgos de medición).




También otros muchos son los académicos que proporcionan evidencias de los errores de metodología. Dean Baker, director del Think Tank Center of economic and Policy Research, apunta en la misma dirección en Behind the Gap between Productivity and Wage Growth. El profesor de la universidad de Harvard Martin Feldstein, antiguo presidente de la prestigiosa National Bureau of Economic Research, también concluye que esta aparente divergencia es el resultado de utilizar datos incorrectos para medir salarios y productividad (aquí y aquí). Por último, el Profesor de la universidad de Georgetown Stephen Rose, también encuentra evidencia de que ese aparente gap entre trabajo y productividad se desvanece en el momento en que se utilicen los datos correctos.

Conclusiones.

La principal conclusión es de carácter crítico. Cuando un dato circula y repite por internet como un meme, es importante aplicar el sentido crítico, y esperar a que sucesivos estudios apliquen el análisis de pares con el que tratar de falsar sus conclusiones. Solo con datos y estadísticas rigurosas, y no con mitos y memes, se pueden encontrar soluciones parciales o totales a problemas reales de nuestras sociedades, y por tanto, aplicar políticas públicas efectivas basadas en la evidencia.