Resultados educativos en pruebas internacionales.

Finalmente es importante dar espacio a los resultados educativos del sistema español diferenciando por titularidad. No tiene sentido hablar de eficiencia (si se gasta mucho o poco) si no se evalúa con respecto a qué (los alumnos adquieran las competencias). Es decir, no tiene sentido evaluar si la educación pública está sobreremunerada con respecto al sector privado, sin saber si se produce a costa de una mejor o peor educación.

¿influye en los resultados educativos el gasto en formación realizado en cada individuo? ¿influye la titularidad del centro en los resultados? ¿sigue habiendo diferencias importantes en los resultados educativos de los individuos que pueden ser atribuidos a estas circunstancias (gasto, titularidad del centro, esfuerzo público)?

La comparación y análisis de los resultados en competencias y conocimientos del sistema educativo español con respecto al resto de países de la OCDE, excede en mucho el presente artículo. Para quienes quieran profundizar en la prueba internacional PISA, el estudio más importante del mundo en la actualidad desarrollado por la OCDE, y en el que colaboran hasta 65 países, pueden acudir tanto al presente informe Ivie (pag. 203), a las fuentes originales del informe PISA en su edición de 2012, el informe resumen del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, y el informe redactado por el Ministerio de Educación.

Entrando en materia, la evidencia científica y conocimiento académico asentado indican que los resultados educativos dependen principalmente de las características socioeconómicos del entorno del alumno y del centro. Es decir, a medida que las familias del centro tienen mayor nivel formativo y laboral (entorno más favorable), los estudiantes obtienen mejores resultados.

Los centros de titularidad pública, donde estudian el 70,5% del alumnado en España en 2013, tienen el doble de estudiantes (29,2%) con alumnos en entorno desfavorable que los centros de titularidad privada (14,8%). A priori es un dato importante a la hora de evaluar resultados, ya que más alumnado en entorno desfavorable requiere más ayuda y financiación, y por tanto, más gasto total por alumno.




Sin embargo los resultados PISA ofrecen un dato clave. Las
diferencias de resultados entre centros públicos y privados con entornos similares son significativas, pero mucho menores (20 ‐ 30 puntos PISA) que las debidas al entorno. Aún así, incluso corrigiendo el componente socioeconómico, los centros concertados y privados obtienen resultados en las pruebas internacionales equivalentes a cerca de un año de educación adicional con respecto a los públicos, y a un coste total por alumno notablemente inferior.




¿Y cual es la situación de España en global con respecto al resto de países del mundo? La evidencia científica muestra que una vez alcanzado un cierto nivel de gasto, los resultados educativos no mejoran solo con gastar más. Y España en concreto obtiene resultados más pobres que países con gasto similar. Este hecho sería un principio de evidencia de que en España no existe un problema de cuánto se gasta, sino en cómo se gasta.




Aún así, es interesante resaltar tres reflexiones específicas para los resultados PISA en España (ver gráfico siguiente). Por un lado, aún siendo un país que tiene un 34% de población estudiando en colegios de titularidad privada (círculos azules), existen otros con una población igual o superior, como Holanda (66%), Chile (63%), Irlanda (56%), Corea del Sur (47%), Reino Unido (44%), Australia (39%), y Japón (30%).

En segundo lugar, también es interesante resaltar que son las instituciones privadas en España quienes alcanzan casi el mismo nivel en matemáticas que el sistema público (triángulos amarillos) de países como Finlandia, uno de los países de referencia en sistemas educativos, aún cuando la renta per cápita de ambas poblaciones es similar, y por tanto, no se puede achacar a la componente socioeconómica.

En tercer lugar, existen países que son capaces de tener un modelo cuyos resultados no son solo similares (equitativos) entre público y privado, sino que también ambos consiguen alcanzar las primeras posiciones del ranking, como es el caso de Corea del Sur, Japón y Holanda, países que por otro lado tenían un gasto total por alumno inferior a España en casi todos los niveles educativos, lo que indican que existen sociedades que demandan un gasto responsable, basado en presupuestos ajustados, con apertura en la libre elección de la titularidad educativa, con elevado rendimiento en ambos sectores y rendición de cuentas.

Por tanto la evidencia anterior indicaría la existencia de un problema de fondo en las instituciones públicas, que están por encima de la media en financiación, pero a la cola de la clasificación en rendimiento educativo. Para poner cifras en perspectiva, una diferencia de 55 puntos equivale a un año y medio de educación extra, y 80 puntos en torno a 2 años. Los centros públicos de Corea del Sur en 2012 alcanzaron en matemáticas 540 puntos, mientras que sus pares en España 470.





Conclusiones.

El presente artículo ha tratado de analizar y aplicar el sentido crítico con respecto a una parcela muy específica del sistema educativo en nuestro país, y es la evolución histórica del gasto público en educación desde la gran recesión mundial de 2008.

El primer capítulo esbozó unas leves pinceladas sobre la argumentación que crea el mito, y en cómo el uso de estadísticas de fuentes solventes, pero sin el contexto adecuado, puede deformar la percepción del problema y terminar con conclusiones erróneas. Los recortes en educación pública, que como se verá a continuación sí han existido, estarían desmantelando el sistema educativo estatal por insuficiencia presupuestaria.

En el segundo capítulo se adentró en un análisis más cualitativo. La evidencia indica que efectivamente en todos y cada uno de los niveles educativos (infantil, primaria, secundaria y universidad), cae el gasto total por alumno, el gasto total en personal por alumno, el gasto en inversión y el gasto en otras partidas.

Sin embargo es gracias a la comparación con el sistema educativo de titularidad privada (privada concertada y privada sin subvención pública), que se puede realizar una análisis aún mucho más preciso. Y esta comparación da evidencia que el modelo educativo público sufre recortes, pero desde niveles de gasto público muy superiores al sistema privado.

En colegios públicos de infantil y primaria, el gasto total por alumno en 2008 era un 25% superior con respecto al sector privado, en secundaria un 54%, y en universidad un 14%. Si se analiza desde el lado del gasto en personal por alumno, las diferencias son aún mayores. En 2008 el sector público en infantil y primaria gastaba un 51% más que el sector privado, en secundaria un 83%, y en educación terciaria un 55%. Es decir, se daba más espacio a nóminas y menos a gasto en inversión, una partida imprescindible para que el sistema educativo esté al día de las necesidades que demanda la sociedad.

En el tercer capítulo se amplió el análisis hacia nuevas fronteras que permiten descubrir dónde se han producido los recortes que han originado el descontento social. De acuerdo a datos oficiales del Ministerio de Educación, el recorte en personal docente en los centros de titularidad pública infantil, primaria y secundaria, fue de un -3,4% en el período 2012-2015, y de un -6,12% en centros universitarios públicos en el período 2010-15.

La respuesta a si el nuevo nivel de personal docente puede mermar la calidad de la educación pública, la puede dar la ratio número de alumnos por profesor, y los resultados educativos en pruebas internacionales. Para la primera métrica, en el sistema público se notan los recortes en personal, pero el número de alumnos por profesor sigue estando por debajo del sistema privado.

En relación a posibles recortes presupuestarios en becas a familias y estudiantes, se pudo comprobar que el recorte en esta partida en términos nominales fue de -12,8%, y en número de perceptores en -4,6%.

Si se observan los recortes en términos de costes salariales (salarios y aportaciones a SS), se puede apreciar algo desconocido hasta la fecha. Mientras en 2009 un profesor del sistema público universitario tenía de media un salario en nómina de 3.500€ mensuales (doce pagas descontando las aportaciones a SS), en el sector privado era de 2.523€. En educación no universitaria, el salario medio en 2009 en instituciones públicas era de 2.730€, mientras que en el sector privado era de 2.125€. Es por tanto que a la luz de estas cifras, la tesis de costos por alumno superiores en el sistema público por mayor población en entorno desfavorable, no tiene sustentación clara.

Por otro lado, si se mira desde perspectivas internacionales, España estaba situada entre la posición quinta y décima del mundo en compensaciones salariales de personal docente en 2009, año donde se produce el pico del gasto público en educación de titularidad pública, y desde donde comienzan a aplicarse los recortes. También estaba en primera posición mundial en la comparación de salarios con respecto a sus pares del resto de la sociedad, y en quinta posición mundial en gasto con respecto a la renta per cápita.

En el último capítulo se intentó dar una perspectiva general de la calidad del sistema educativo. No se puede concluir si un país gasta mucho o poco en educación, si no se puede medir la calidad de enseñanza, es decir, si los estudiantes adquieren las competencias. Y los informes PISA proporcionan un principio de luz y evidencia.

Si la comparación es entre centros de titularidad pública y privada en España, estos últimos son capaces de proporcionar mejor educación a menores costes, es decir, son centros más eficientes. Con menores costos totales por alumno, por profesor, con más espacio para inversión, con menores compensaciones salariales, y corrigiendo por sesgo socioeconómico, los centros de titularidad privada en 2012 eran capaces de obtener en matemáticas una puntuación equivalente a casi un año de educación extra con respecto al sistema público.

Si la comparación se realiza con respecto a otros países, los centros privados en nuestro país están al mismo nivel que los centros públicos de países como Alemania, Canadá, Finlandia u Holanda, mientras que los de titularidad pública están al nivel de países como Hungría, Eslovaquia, o Portugal, por lo que es evidente que el problema durante todos estos años no ha sido cuánto se ha gastado, sino cómo se ha gastado.

Por tanto las conclusiones son evidentes. Sí se producen recortes en el sistema educativo público, pero para converger en costos con los centros de titularidad privada. Un recorte en personal docente de -3,4% en centros no universitarios, y -6,12% en universitarios, un aumento de la ratio alumnos por profesor que sigue estando por debajo no solo del sector privado, sino de países como Francia o Alemania, recortes en compensaciones salariales en torno al 8% de media en todos los niveles, o una caída en el número de perceptores de becas estudiante de un -4,6%, no parecen indicar que se esté desmantelando el sistema de educación pública.

En todo caso, se estaría volviendo a un gasto público más racional para mejorar la eficiencia del sistema, no solo por el lado del gasto, sino por el lado de la calidad de la enseñanza. Sí pueden existir dudas razonables de recortes importantes en el importe de becas, ya que la caída presupuestaria alcanzó casi el 13%, lo que indicaría que, al no caer bruscamente el número de perceptores, caen las subvenciones por perceptor.

La educación universal, ya sea de titularidad pública o privada, es uno de los activos más importantes de la prosperidad de las naciones modernas, por lo que se requieren políticas públicas efectivas, basadas en evidencia y experiencias de éxito, y que traten de buscar mejorar la igualdad de oportunidades, pero basado en la eficiencia y equidad del sistema. Y el caso de España no es precisamente ejemplo de políticas públicas de éxito en el sistema de educación pública.

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