En los últimos tiempos los políticos han centrado sus actuaciones en la corrección del déficit público como consecuencia de los compromisos de disminución adquiridos con la Unión Europea desde 2012. Como es bien conocido, el déficit público es la diferencia entre los gastos y los ingresos de la administración pública. Y España tenía dos opciones para corregir este desequilibrio que llegó a alcanzar cotas históricas: incrementar ingresos públicos, o disminuir gasto en servicios públicos.

Sea de una manera u otra, y a pesar de haber crecido a tasas del 3%, España termina en 2015 con un déficit público próximo al 5% del PIB y una Deuda Pública rozando el 100% del PIB. El hecho diferenciador de las finanzas públicas españolas durante la crisis ha sido, sin duda, el desplome de los ingresos en 2007, y el aumento del gasto hasta 2009, provocando un déficit público que escaló hasta el 11% PIB. En España los ingresos cayeron en más de 6 puntos porcentuales de PIB entre 2007 y 2009, algo que no ha pasado en ningún otro país de nuestro entorno [1].




Después de más de 5 años de consolidación fiscal, la crisis ha dejado en evidencia un sistema tributario ineficiente e incapaz de recaudar recursos suficientes y equiparables a Europa en ausencia de un boom inmobiliario. Mientras la media de los países de la EU-28, EU-15 y EU-8 apenas sufrían cambios en su capacidad de recaudación pública a lo largo de la crisis y recuperación desde 2008, España en 2015 todavía recaudaba 2,5 puntos de PIB menos que en 2007 [2], lo que se traduce en 27.000 millones de € menos a precios de 2015, y sin perspectivas de poder alcanzarlo en próximos años.




De acuerdo a la opinión asentada de muchos economistas y medios de comunicación (La Vanguardia,El País,Público), el problema de que España no consiga cerrar el déficit, y por tanto, no continuar profundizando en más recortes que permitan cuadrar ingresos y gastos, es un problema principalmente de ingresos públicos, ya que por tamaño de nuestra economía, aparatentemente nos correspondería recaudar mucho más con respecto al PIB.








Y es cierto que España podría tener un problema grave de ingresos públicos si se compara con el resto de la Unión Europea (UE) y el Área Euro (AE) [3]. Aunque es el quinto país en producto interior bruto [4], está situado en el puesto 18 de 28 países de la UE28 en recaudación pública (34,6% PIB en 2014 - 372.236 millones de €), a bastante distancia del núcleo UE8 que más recaudan de toda Europa. Si España se equiparara a la UE-8 en presión fiscal, podría recaudar hasta 10,4 puntos de PIB más al año, es decir, casi 108.000 millones de € adicionales (ceteris paribus).




La crisis fiscal que lleva padeciendo España desde 2009 es una de las mayores de la historia moderna, y las administraciones públicas podrían no tienen recursos para financiar nuestro sistema del bienestar. Y es en este contexto desde donde surgen preguntas ¿hay suficientes recursos o ingresos para financiarlo? ¿cómo recaudan los países a la cabeza de la UE-8 en este aspecto? Si son los países que más recaudan y más gasto público en servicios sociales acometen de todo el planeta ¿lo hacen de acuerdo a criterios de más justicia social?


Dónde consiguen recaudar más.

Todos los impuestos que recauda un Estado se pueden agregar en cuatro grandes grupos: consumo, trabajo (empleado y empresa) y capital. Los impuestos al consumo son aquellos que se aplican sobre los productos y servicios como el IVA, energía, o tabaco. Sobre el trabajo son los impuestos y cotizaciones sociales que se aplican a las rentas del trabajo (tanto a las empresas como a los trabajadores). Y sobre capital son los impuestos que se se aplicarían al Impuesto sobre Sociedades y la parte del IRPF que grava las rentas del ahorro (dividendos, depósitos a plazo fijo, etc.).

Si se realiza la comparación con respecto al núcleo UE-8, las diferencias son más que notables [5]. Como se puede observar a continuación, apenas existe diferencia de recaudación con respecto al PIB en Contribuciones Sociales. En recaudación por Capital nuestro país recauda 0,3 puntos más de PIB (0,3% vs 0,6%), aunque en Trabajo recauda 7 puntos menos que la UE-8, y en Consumo 3,3 puntos menos . O dicho de otra manera, para que España se equiparara a la UE-8, debería disminuir recaudación por la rúbrica en Capital en 3.240 millones de €, y aumentar la recaudación por impuestos al Trabajo en 75.600 millones de €, y en 35.640 millones de € en impuestos al Consumo.




Una vez se sabe en qué partidas recaudan más, la siguiente pregunta a responder es cómo consiguen recaudar más.


Cómo consiguen recaudar más.

Como excelentemente plasma Rafael Doménech et al. en su último informe de BBVA Research [6], los tipos impositivos implícitos medios (ITR) de España con respecto a los 8 países a la cabeza de Europa (UE8 - línea discontínua) están por debajo de la media. Los tipos impositivos medios son el porcentaje medio en impuestos con los que se grava una determinada partida, y que permite explicar por qué un país recauda más o menos. Por ejemplo, aunque en España existan dos tipos para IVA (21% general y 10% reducido), el tipo medio que se obtiene sobre la imposición al consumo es 14,5%.

De acuerdo a Doménech, de cada 100€ en compensaciones salariales que aportan las empresas a los trabajadores (salarios y cotizaciones sociales), España recauda en media 30,8€ frente a los 37,8€ de la UE8. De cada 100€ gastados en productos y servicios, España recauda 14,5€ en impuestos al consumo frente a los 23,9€ de la UE8. Y de cada 100€ de rentabilidad del capital, España recauda 29,3€ frente a los 29,5€ de la UE8.




Si se desagregan los impuestos al trabajo en los dos siguientes grandes grupos, como son por un lado salarios, y por otro cotizaciones sociales, la gran diferencia se produce en el primero, apenas existiendo diferencias en las cotizaciones sociales aportadas por trabajador y empresa. De cada 100€ en rentas salariales que obtiene un trabajador a cambio de su fuerza trabajo, la Agencia Tributaria recauda una media de 8€ en IRPF frente a los 18,3€ de la UE8.




Por tanto, a la vista de los tipos implícitos medios que se aplican sobre las partidas de Trabajo y Consumo, se puede entender por qué España recauda hasta 10,3 puntos menos de PIB (100.000 millones de €) con respecto a la UE-8 en ambas rúbricas combinadas.


Impuestos al consumo.

Para averiguar en qué impuestos al Consumo explica que España recaude hasta 35.640 millones de € menos en esta partida, sería interesante desagregar esta rúbrica en las siguientes cuatro sub partidas: IVA, tabaco y alcohol, energía y resto de impuestos al consumo. Como se puede apreciar a continuación, la componente más relevante que hace que España esté a la cola de toda Europa en tipos al consumo es el IVA, que con un tipo medio del 10% está a bastante distancia del 15% de la UE8.

A modo de ejemplo, mientras España tiene un IVA general e IVA reducido del 21% y 10% respectivamente, Dinamarca solo tiene un tipo único general del 21%, lo que les permite tener un tipo medio implícito del 21%, y por tanto, gracias a no tener un IVA reducido, les permite obtener una recaudación pública muy superior por esta partida (tablas pag. 24 y 25 del presente informe).





Impuestos al trabajo.

La segunda gran partida que explica el diferencial tan grande de hasta 75.600 millones de € en recaudación pública entre España y los países a la cabeza de Europa, son los impuestos al Trabajo. Utilizar un tipo implícito medio como el usado anteriormente es informativo pero no cualitativo, ya que es una media de todos los tipos aplicados a lo largo de toda una distribución de declaraciones de la renta, y por tanto, esconde el "quien paga cuánto".

Es por ello que una de las métricas más utilizada para medir la presión fiscal al trabajo se denominada "cuña fiscal" ("tax wedge"), que viene a ser el porcentaje de la compensación salarial total de un trabajador que se recauda en forma de impuestos por IRPF y cotizaciones sociales por parte del trabajador y la empresa ([7], [8]). La distribución se realiza entre individuos o familias con salario bruto de 928€ al mes en España (13.000€ anuales, 50% del salario medio 100% AWG), hasta 4.642€ al mes (65.000€ brutos anuales, 250% AWG), y que se propone como clase media-baja y clase media [12].

Para el primero de los cuatro casos de familia más común representado por la OCDE (persona soltera y sin hijos), de cada 100€ de compensación salarial, los trabajadores de la UE8 situados en la parte más baja de la distribución (50% AWG) aportan un 16% más en impuestos que los españoles, mientras que en la parte más alta de la distribución (250% AWG), en la UE8 aportan un 28,8% más que en España. Para el caso de pareja sin hijos y solo un adulto sujeto a renta salarial, el diferencial sigue siendo similar al caso anterior.

Para los dos últimos casos, soltero con dos hijos, y pareja con dos hijos, la diferencia más sustancial se presenta en la parte más baja de la distribución, entre los 928€ brutos (50% AWG) y 1.485€ brutos mensuales (70% AWG), y en el que la UE8 sí es más favorable a ayudar fiscalmente a familias con hijos. A partir de las rentas 80% AWG, las diferencias convergen de manera similar a los dos primeros casos.




Por último, también es interesante resaltar que no solo las familias a partir del 50% salario medio pagan más impuestos en EU-8, sino que por debajo de este umbral el esfuerzo que realizan las familias más desfavorecidas es muy superior a España. Mientras en nuestro país están exentos de pagar IRPF quienes están por debajo del 40% salario medio (en torno a 10.400€ brutos), en países como Dinamarca o Finlandia deben comenzar a pagar IRPF a partir del 10% salario medio [10].





Conclusiones.

El objetivo del artículo es tratar de dar una visión general de cual es la situación de la recaudación en España en comparación a los países lider de Europa. Este análisis se podría haber realizar con mucha más profundidad, desagregando en sub partidas a más bajo nivel, pero se ha considerado que perdería en simplicidad y entendimiento.

Y es desde este punto de partida que se puede entender cual es la situación de España con respecto a los ocho países que más recaudan de Europa, y que por tanto, tienen más presupuesto con el que invertir en políticas públicas de estado del bienestar.

Las conclusiones son evidentes. La UE-8 recauda 10 puntos de PIB más que España, lo que significa que si nuestro país se equiparara en presión fiscal, podría recaudar 108.000 millones de € más al año, casi todo el déficit público de 2009, y más del doble del déficit de 2016 [11].

Por otro lado se ha comprobado que las partidas que básicamente diferencian a España de EU-8 son Consumo y Trabajo. En concreto, los trabajadores pagan muchos más impuestos via IRPF a lo largo de toda la distribución, así como en impuestos al consumo como el IVA.

Llegados a este punto, es interesante reflexionar sobre una posible contradicción. De acuerdo a la sabiduría popular, los supuestos criterios de justicia social justificarían que la recaudación pública debiera ser progresiva, es decir, el sostenimiento del estado de bienestar debería recaer con más intensidad sobre el capital y las rentas más altas, y no sobre los trabajadores de clase baja y media, o sobre impuestos poco progresivos como el IVA.

Sin embargo los datos empíricos muestran que el mundo de las ideas y la realidad normalmente viajan en carreteras divergentes. Los países líderes de Europa en recaudación pública, y con las mayores cotas de estado de bienestar del mundo, se basan justo en políticas públicas totalmente contrarias a las repetidas por la sabiduría popular, normalmente basadas en el mundo de las ideas y los mitos.

En estos países las clases trabajadoras sustentan con mucha más presión fiscal que España la recaudación pública, el estado de bienestar y su aparato estatal. Y no por criterios ideológicos, sino gracias a criterios objetivos que les han permitido evolucionar haciendo uso del conocimiento económico asentado, diseñando políticas públicas encaminadas a crear riqueza, y que gracias a lo cual, consiguen recaudaciones públicas como ningún otro país del mundo.

Sin embargo en el siguiente artículo se expondrá posibles razones por las que España, aunque quisiera, todavía no está preparada económicamente para alcanzar las recaudaciones de los países pertenecientes a la UE-8.



Bibliografía.