Una reivindicación histórica, y que cada vez aumenta en importancia, es la relacionada con la tributación de las rentas del trabajo o salarios (RT), con respecto a las rentas del capital o retorno de inversión (RC). El mito económico afirma que las rentas del capital tributan (pagan impuestos) muy por debajo de las rentas del trabajo, ya que las primeras tienen un marginal máximo del 27% para dividendos o intereses superiores a 24.000€, mientras que las segundas tienen un marginal máximo del 53% (dato oficial hasta Diciembre de 2014). Se reivindica por tanto que ambas fiscalidades se equiparen, es decir, que las RC se igualen a las RT, ya que la situación es a todos ojos injusta e insostenible socialmente. ¿Es justo que el trabajo (las nóminas) tributen muy por encima del capital (inversiones)? El quid de la cuestión es averiguar si realmente esto es así, verificar si las premisas son ciertas.

Antes de analizar su veracidad, es necesario saber distinguir entre los siguientes tres conceptos para la tributación de las rentas del trabajo:

1. tipo marginal: son los tramos sobre los que se tributa. A esto se le denomina principio de progresividad: cuanto mayor es la capacidad económica del sujeto, mayor es su contribución. Actualmente el tipo marginal máximo está en un 52%.

2. tipo medio: Es el resultado de sumar todos los marginales alcanzados por la base imponible, y dividirlo por el número de tramos. Si en un ejemplo fictício, un primer tramo paga un 10%, el siguiente un 15%, y el último un 35%, el tipo medio es un 20%, por lo que no tiene sentido afirmar que se tributa por un 35%, que es el marginal máximo.

3. tipo efectivo: Este es el tipo final que realmente se paga en impuestos después de aplicar deducciones, exenciones, subvenciones, etc., y que por tanto, es el dato más importante a la hora de realizar valoraciones.

¿y cuál es el tipo efectivo que se paga en España? Sólo se tiene que leer el último informe disponible del Ministerio de Hacienda sobre el impuesto de la renta de las personas físicas (IRPF), y buscar en la página 167 el siguiente gráfico:

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Como se puede observar, aunque el tipo marginal máximo está al 52%, el tipo efectivo máximo (lo que realmente se paga) está en torno al 34%. O dicho de otra manera, las rentas del trabajo tributan a un máximo del 34% (las rentas más altas), situándose la clase media entre el 15% y el 25%.

Entonces ¿cuánto tributan las rentas del capital? ¿cuánto pagan los capitalistas? cuando un ciudadano invierte su ahorro en un producto de inversión, como por ejemplo acciones de una empresa que amplia capital para poder seguir creciendo, los beneficios resultantes tienen que pasar por dos tributaciones. Se aplica un ejemplo fictício de una empresa con beneficios por valor de 100 millones de € (antes de impuestos), y un ciudadano que es accionista del 1%:

  1. Impuesto de sociedades: una empresa, antes de repartir beneficios (dividendos), debe tributar por IS. En nuestro país, como se analizó en artículos anteriores, la media se encuentra entre un 17,7% y un 19,2%. Para el ejemplo del accionista, si al millon de € que le corresponde (1%) se le aplica un 20% de IS (se redondea por simplificación), obtendrá un dividendo de 800.000€ (después de impuestos).

  2. Marginal del ahorro: en nuestro país el ahorro tributa en 3 marginales: 21%, 25% y 27%. Continuando con el ejemplo anterior, cuando el accionista rescata su dividendo (800.000€), éste tendrá que tributar en el IRPF al 27% por rentas del capital (216.000€), por lo que el beneficio final estará en torno a 600.000€.

Si se realiza un cálculo simple con datos oficiales, la tributación de las rentas del capital se encontraría situada en una horquilla entre el 38,7% (21+17,7) y 46,2% (27+19,2), superior a la tributación de las rentas del trabajo, que tiene un marginal máximo efectivo del 34%. Es importante destacar que se está hablando de medias. Es decir, existen empresas que perfectamente pueden pagar un 25% en IS, por lo que la tributación total de las rentas del capital superaría el 50% (o viceversa).

El objetivo de este artículo no es concluir si las rentas del trabajo y del capital tributan poco o mucho, sino aclarar que no es cierto que el ahorro (las rentas del capital) no pagen apenas impuestos, o lo hagan muy por debajo del trabajo. La realidad es justamente al revés: el ahorro, de media, paga en impuestos más que el trabajo.