El 1 de Marzo de 2019 el Gobierno aprueba un paquete de medidas contenidas en el un Real-Decreto Ley, y que incluye, entre otros, la ampliación del permiso de paternidad hasta 16 semanas en 2021. Con esta política pública se intenta que la maternidad no sea un arma en contra del desarrollo laboral y ciudadano de las mujeres, sino una opción libre de la mujer. La medida persigue reforzar la presencia de los hombres en los cuidados y la de las mujeres en el mercado laboral, donde siguen siendo penalizadas cuando se convierten en madres.

La causa que propicia la aprobación de esta política pública se encuentra en la evidencia científica moderna en la penalización salarial de la mujer en el mercado laboral. El estudio 1 más moderno, completo, y que mejor explica esta penalización lo desarrollan Kleven, Landais y Søgaard para Dinamarca en el período 1980-2013, y en el que encuentran que la principal variable responsable del gap salarial existente entre hombres y mujeres es la decisión de tener hijos.

Y enconcreto no solo encuentran que la diferencia salarial alcanza casi un 30% en el primer año, y un 20% en el largo plazo, transmitiéndose en identicas proporciones a otras variables como porcentaje de mujeres ocupadas, número de horas trabajadas, o en dinámicas como en probabilidad de promoción a tareas de dirección...




... sino que esta dinámica se replica incluso entre las propias mujeres, con una diferencia salarial del 23% entre aquellas mujeres que deciden tener hijos y las que deciden no tenerlos.




En otro estudio recién liberado en 2019, Kleven et al. 2 se replica el mismo análisis para más países de nuestro entorno, encontrando el mismo fenómeno. Es interesante resaltar el esfuerzo realizado por los países nórdicos en esta materia, ya que son capaces de disminuir, como mínimo, a la mitad el gap existente con respecto a países como Estados Unidos, Inglaterra, Alemania o Austria.




A la hora de diseñar y desplegar una política pública es sumamente importante verificar qué dice la evidencia empírica y las experiencias internacionales al respecto, ya que si no se puede caer, y se cae con mucha frecuencia, en el error de aplicar soluciones a problemas reales por la via de la percepción, la opinión, el sesgo o el supuesto sentido común.

¿Ampliar y equiparar los permisos de paternidad permitirá reducir la desigualdad salarial entre hombres y mujeres? Es evidente que esta política pública sí puede ser beneficiosa a la hora de mejorar la calidad de vida familiar, y de que ambos cónyuges puedan disfrutar de momentos vitales como es la llegada de nuevos miembros a la familia. Sin embargo existen serias dudas que en el terreno económico pueda contribuir notablemente en la disminución de este gap salarial.

Y las razones se pueden encontrar en otro estudio reciente 3 realizado para Noruega, otro país nórdico a la vanguardia mundial en experiencias relativas a cuotas entre hombres y mujeres. Y la evidencia encontrada por Andresen y Nixes es muy interesante, ya que sus simulaciones concluyen que las políticas públicas relativas a permisos de paternidad aprobadas por el Gobierno de Noruega, como mecanismo para moldear el comportamiento familiar, apenas contribuyó a disminuir el gap salarial en parejas heterosexuales.




Aún así es interesante resaltar que sí pudo funcionar entre parejas del mismo sexo, ya que aunque en los primeros años experimentan una penalización por hijo similar a las parejas heterosexuales, a partir del quinto año la renta familiar se recupera a niveles previos a la llegada del nuevo miembro familiar. Esto podría indicar que en estos modelos los roles estarían mejor repartidos a la hora de decidir continuar la vida laboral de ambos cónyuges, aunque también es importante resaltar que los intervalos de confianza (CI) en estos dos casos, es decir, cómo de exáctos son los cálculos, no son de la calidad del primero (probablemente por el tamaño de la muestra, es decir, por ser una población muy minoritaria).




Sin embargo sí encuentran evidencia positiva en otras políticas públicas aprobadas por el mismo Gobierno de Noruega, y que estuvieron enfocadas en ayudas que trataran de sustituir el cuidado directo de la madre durante los primeros años, como son las escuelas infantiles para niños entre 12 meses y 5 años. Y la evidencia encontrada es que por cada año en el que la familia disfrutaba de escuelas infantiles para sus hijos, y por tanto, la mujer podía seguir desarrollando su vida laboral sin grandes interrupciones, el gap salarial disminuía en torno a un 25%.




Los países nórdicos llevan años en experiencias relativas a disminuir no solo el gap salarial, sino en políticas públicas destinadas a tratar de disminuir la desigualdad entre hombres y mujeres. Unas han funcionado en la dirección en las que se planteaban, mientras otras lo han hecho en la dirección opuesta a lo que la percepción o el sentido común podría en un principio aconsejar, como es el presente caso. Aún así son países

La ampliación del permiso de paternidad es indudable que colaborará en la mejora de la calidad de vida de las familias. Sin embargo no es menos cierto que la evidencia internacional todavía no avala con suficientes márgenes de confianza que sea una política pública que permita disminuir el gap salarial en el entorno laboral. Si los poderes públicos están verdaderamente interesados en disminuir este gap salarial, la evidencia internacional comienza a dar luz en políticas públicas relativas a la educación preescolar.


Notas: