Más de una vez hemos oído escuchar la célebre frase "si todos los ciudadanos de un país retiraran al mismo tiempo su dinero de los bancos, el sistema bancario quebraría". Todos tenemos una cierta percepción de que los bancos no tienen todo el ahorro depositado, pero nunca se alcanza a saber el por qué, el cómo, ni en qué magnitud. ¿Cuál es el dato que realmente sustenta este mito? ¿cual es el sustrato de esta verdad? Es necesario aclarar que el carácter de mito no es tanto en cuanto a su inexactitud, sino por ser sabiduría popular ampliamente extendida.

Los bancos trabajan con lo que se denomina balances ("balance sheet"), formado por un activo, un pasivo y fondos propios (equity o capital). La función fundamental de un banco comercial es captar depósitos (pasivos o deuda a corto plazo) de sus clientes (aunque también pueden ser reservas de otros bancos comerciales o de los mercados de capitales), e invertirlo en activos (inversión a largo plazo), como pueden ser préstamos a empresas, préstamos hipotecarios o adquisición de activos financieros (bonos, acciones, etc.). Para poder hacer frente a problemas de liquidez, la ley obliga a los bancos a que no todo lo que se capta como pasivo, se invierta en activo. O dicho de otra manera, se les obliga a tener un cierto porcentaje en cash (billetes y monedas) y reservas en el banco central (las reservas son "cash" electrónico que puede convertirse en físico bajo demanda) con lo que poder hacer frente a situaciones tan comunes como que los ciudadanos quieran obtener efectivo de un cajero automático. A este porcentaje se le denomina requerimientos de reservas.

Por tanto las preguntas clave son ¿cuánto cash tienen nuestros bancos con respecto al ahorro total de todos los ciudadanos depositados en ellos? ¿cuál es la situación de los bancos en nuestro país? de acuerdo al último informe de la asociación Española de Banca de Noviembre de 2014, la situación del agregado de todos los balances de todos los bancos españoles se puede consultar en las páginas 94 y 95. En las páginas previas se puede consultar la información individual de cada banco.

Para el activo (inversiones a corto, medio y largo plazo), todos los bancos en agregado cuentan con una liquidez real (cash) de 16.968.126 millones de € (en el informe se denomina "caja y depósitos en bancos centrales"):

Example Image

Para el pasivo (recordemos, el banco pide prestado para invertir en el activo), todos los bancos en agregado cuentan con una deuda con sus depositantes de 689.121.670 millones de € (en el informe se denomina "depósitos de la clientela"):

Example Image Example Image

Es decir, por cada 1000€ que los ciudadanos han depositado en los bancos españoles para que custodie su ahorro, solo existen 25€ en forma de dinero en efectivo (desde un punto de vista técnico, pasivos del banco central). El resto de los 975€ que el banco capta en forma de depósitos (deuda a corto plazo), se invierten, es decir, ya no existen como tal en el banco, sino que se convierten en activos. Cuando un ahorrador consulta sus cuentas corrientes por internet (o a través de una cartilla tradicional), la información que obtiene no es el efectivo que custodia el banco en sus cajas fuertes ("vaults"), sino la deuda (obligación) que tiene el banco con el ciudadano, lo que está obligado a devolver si el ahorrador lo demanda.

En el caso de que todos los clientes de un mismo banco quisieran retirar su dinero al mismo tiempo, se crearía una situación de insolvencia técnica, por lo que la ley establece un procedimiento concursal de liquidación de la entidad. Se venden (liquidan) todos los activos, y con el dinero obtenido, se devuelven los ahorros a los depositantes. Normalmente unas veces los activos se venden con descuento, y otras tardan mucho tiempo en ser vendidos (activos muy ilíquidos, como por ejemplo, prestamos hipotecarios en nuestra actual situación de crash inmobiliario), por lo que nunca se pueden devolver todos los depósitos. Este es el caso de Banco de Madrid, y su proceso de liquidación en 2015.

En el caso de que suceda a nivel país, los gobiernos decretan corralitos como mecanismo de protección de su banca pública y privada, por lo que los ciudadanos no pueden acceder a la totalidad de sus ahorros de manera inmediata. Ejemplos de corralitos fueron los ocurridos en Argentina en 2001, o recientemente en Chipre en 2013.

Por tanto, a modo de conclusión, es cierto que la banca, tanto a nivel nacional, como a nivel internacional, viven en la constante insolvencia, es decir, en una total incapacidad para devolver todas sus deudas si estas fueran requeridas al mismo tiempo, y por ello, se decretan corralitos en caso de pánico bancario, ya que ni los bancos centrales tienen capacidad para contener semejante demanda de depósitos. No existe ninguna otra institución privada a nivel mundial que se le permita operar en estas condiciones de privilegio (en España, un ratio real de 1000:25), ya que en caso de existir problemas de liquidez y/o solvencia, normalmente los estados salen a su rescate inyectando dinero público (proceso de rescate que se denomina bail-out).

Pero ¿es cierto que es inevitable tener que rescatar a los bancos con la excusa de proteger a los ahorradores? Para contestar a esta pregunta, se desarrollará otro artículo, pero baste un adelanto: no es necesario. Es más, la Unión Europea aprobó recientemente una nueva ley bancaria basada en rescates por bail-in, es decir, que sean los inversores y accionistas de los bancos quienes rescaten a sus propios bancos, y no se socialicen las pérdidas entre todos los ciudados de un país. O dicho de otra manera, que la banca privatice sus beneficios, pero también sus pérdidas.

NOTA: en el balance de los bancos existen otros activos que no son dinero per sé (cash o reservas), pero que pueden ser casi igual de líquidos (en condiciones ideales de normalidad económica), como por ejemplo, letras del tesoro a 3 o 6 meses (se convertirán en cash en 3 o 6 meses), o la "cartera de negociación" entera (activos financieros para ser vendidas a corto plazo). Esto significa que se pueden vender rápidamente sin apenas descuento, y por tanto ser "admitido" como parte de las "reservas" líquidas de un banco. Pero aun así 1. requiere de tiempo para su venta, 2. una venta de activos a esta escala masiva provocaría fuertes descuentos (no existe tanta demanda como para absorber tanta oferta, por lo que los precios de venta deberían disminuir de manera importante) y 3. representan un porcentaje que mejoraría el ratio anterior, pero aún así se seguiría estando en ratios teóricos (cálculo muy optimista) de 1000:250, a todas luces insuficiente para cubrir las obligaciones de todos los depositantes.