Robot Method-2, Hankook Mirae Technology.


En 1589, el británico William Lee inventó una máquina que sustituía a las tejedoras manuales tradicionales para lana y seda. En el intento de patentar su invento en Londres, la reina Isabel I le denegó la posibilidad, en aras de proteger el empleo y evitar un supuesto aumento de pobreza y desempleo neto en su país (el empleo que provocaría la máquina sería menor que el desempleo que crearía). Esto no fué más que la antesala del inicio del ludismo, rama del pensamiento que se ha propagado a lo largo de la historia moderna, y que llega hasta nuestros días.

Existe una cantidad ingente de literatura, papers científicos y artículos académicos o periodísticos, que tratan no solo la problemática del impacto que provoca la mecanización y mejora en tecnología de los trabajos y tareas pasados y actuales, sino de la capacidad de los trabajadores para adaptarse otros sectores productivos (otras empresas existentes), o adaptarse a los de nueva creación (trabajos que antes no existían), con lo que así analizar si se produce o no destrucción de empleo neto. Todo este proceso se resume en lo que denominó Schumpeter proceso de “destrucción creativa” (1962).

El mito económico en cuestión es producto del sesgo de percepción selectiva en los seres humanos, y que ocurre desde hace siglos: sabemos qué se destruye en la actualidad, pero nada de los supuestos beneficios, que son futuros e inciertos. Se asegura que el progreso tecnológico será tan veloz que permitirá una completa mecanización de los procesos productivos y, en consecuencia, cientos de millones de trabajadores se quedarán irremisiblemente sin empleo, generándose ingentes bolsas de pobreza, subsistencia y desigualdad crónicas. Ejemplos de periodismo ludita en el siglo xxi se pueden encontrar aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí o aquí.

Como se puede observar en los enlaces anteriores, el paper académico más utilizado en la actualidad para continuar propagando el mito, es el realizado en 2013 por los profesores de la universidad de Oxford Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne, denominado "El Futuro del Empleo: cómo de susceptibles son nuestros trabajos a la computerización". La tesis principal de Osborne y Benedikt es sencilla: estiman que el 47% de los trabajos actuales serán automatizados por robots y algoritmos en las próximas décadas. O dicho de otra manera, en el futuro se podrá mantener el mismo valor de producción actual (PIB), aun si hubiera un 47% menos de trabajadores ocupados.

Sin embargo el estudio de estos dos economistas de Oxford habla de qué profesiones son altamente probables de ser automatizadas (aunque exista debate sobre los modelos utilizados en sus cálculos), pero no niega que no se puedan crear otros tipos de trabajos nuevos que antes no existían, o que los existentes, no mecanizables y de alta intensidad en factor trabajo, se desarrollen aún más.

Recientemente se ha publicado otro estudio por parte de Henry Siu, de la University of British Columbia, y Nir Jaimovich, de Duke University, en la que encuentran evidencia clara de que desde 2001 casi todo el empleo creado en Estados Unidos ha sido en trabajos no rutinarios, es decir, empleo donde se requieren componentes sociales, emocionales, creativos y relacionales. En Marzo de 2016 se alcanzó la cifra record jamás visto en la historia de Estados Unidos de 60.1 millones de puestos de trabajo en la economía del conocimiento (aquí):






McKinsey, una de las consultoras más importantes del mundo, en un estudio reciente titulado "Four fundamentals of workplace automatization", encuentra evidencias de que la robotización a corto plazo no destruye empleo, sino que mecaniza los trabajos, redefiniendo el tipo de puesto, como ocurrió en el pasado entre el trabajo original que ejercía un cajero, y los cajeros automáticos actuales. Aún así, analizan en un estudio más de 750 ocupaciones laborales en la actualidad, y en el que tratan de estimar la probabilidad de automatización de acuerdo al nivel tecnológico actual.




Por otro lado, Guy Michaels and Georg Graetz, economistas de la London School of Economics, argumentan que aunque a largo plazo el cambio tecnológico sí crea un aumento de la productividad, crecimiento y salarios, sí encuentran evidencia que puede crear desempleo en los trabajos de bajo y media productividad.

Daron Acemoglu, uno de los economistas más importantes y famosos que estudian los fenómenos de destrucción creativa y desigualdad, en su artículo científico "The Race Between Machine and Man: Implications of Technology for Growth, Factor Shares and Employment", expone conclusiones importantes. La robotización, nuevas tecnologías e inteligencia artificial son normalmente las causas enumeradas a la hora de explicar el lento declive de los salarios de los trabajadores en Estados Unidos. Al ser incapaces de competir contra máquinas, los salarios de los trabajadores tenderán a decrecer tanto en términos relativos como en absolutos.

Sin embargo la evidencia encontrada es sorprendente. Como se puede observar en la siguiente gráfica, en cada década desde 1980 hasta 2007, del 17.5% de crecimiento de empleo total ocurrido en Estados Unidos, aproximadamente la mitad ha sido empleo creado en áreas con trabajos que no existían previamente. Es decir, el mercado de trabajo ha sabido encontrar un equilibrio neto en esta relación entre factor trabajo y capital (máquinas).




Aún así ¿cómo se ha comportado históricamente el mercado de trabajo en Estados Unidos? ¿Cual has ido su evolución real ante el avance de la automatización y la mecanización?

En los siguientes gráficos ofrecidos por planet money (basados en los trabajos de investigación económica de la universidad de Minnesota, y que a su vez provienen de los datos del censo oficial estadounidense), se puede comprobar la evolución histórica en Estados Unidos en porcentaje de trabajos y número de empleos, la cual ha seguido una tendencia totalmente contraria al pensamiento ludita.

En el primer gráfico se puede observar cómo han evolucionado los diferentes tipos de trabajos desde 1850. Por ejemplo, en 1870, el 43% de la población en Estados Unidos vivía de la agricultura, mientras que en 1980 se redujo hasta el 2%. ¿Qué ha ocurrido con la destrucción del 41% de población ocupada restante durante ese período? a la vista de la gráfica, se puede observar que se redistribuyó básicamente hacia un sector emergente denominado de cuello blanco, como son las profesiones de profesor, doctor, ejecutivo, abogado, ingeniero, y un largo etcétera.

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En la siguiente gráfica se puede observar la evolución de la población ocupada durante el mismo período. A medida que la población ocupada en el sector agrario disminuye (necesidad de menos trabajadores por aumento de la productividad como consecuencia de la mecanización y robotización), aumenta la población en "todo lo demás". Por ejemplo, se pasa de 9,7 millones de ciudadanos en 1900 trabajando en actividades de cuello azul (construcción, industria, agropecuaria, mantenimiento de locales, área metal-mecánica, instalaciones, mantenimiento técnico, electricidad, sanitaria, mecánica, pulidos, etc), a casi 30 millones en 2013. O de casi 5 millones en 1900 para el sector de "cuello blanco", a casi 89 millones en 2013. También es interesante resaltar cómo se comportó el proceso de creación de empleo durante las crisis económicas. Por ejemplo, entre 1930 y 1940, la depresión más importante del siglo xx, se puede observar que cae en todos los sectores, para después continuar el crecimiento una vez superado el ciclo económico.

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De acuerdo a la falacia ludita, los aumentos de productividad, mejora tecnológica y procesos de destrucción creativa ocurridos desde 1850 hasta nuestros días, deberían haber visto un proceso histórico de desempleo estructural, estancamiento o disminución del número de trabajadores ocupados, y creación de bolsas ingentes de pobreza en los países industrualizados. O dicho de otra manera, de acuerdo a la predicción ludita no se debería haber pasado de 30 millones de empleo en 1900 en USA, a más de 140 millones en 2013, tasas jamás vistas en la história de la humanidad, tanto en Estados Unidos, como en el resto del mundo.

La finalidad del artículo no es afirmar que esta tendencia continuará en el futuro, ya que es imposible realizar predicciones. Puede existir una probabilidad de que la tendencia se revierta porque la formación en capital humano no sea suficiente como para seguir el ritmo de destrucción creativa. Sin embargo sí se puede acudir a los datos científicos de evolución históricos con las que tener las herramientas necesarias para aplicar el sentido crítico en un mundo con tanto sesgo de percepción, y donde es tan difícil separar la señal del ruido.