¿Qué es repartir el trabajo? la jornada laboral de 35h.

En tiempos de crisis, alto desempleo, bajo crecimiento económico, y creación de nuevo empleo de mala calidad (salarios bajos), suelen ser numerosas las voces que proponen cambiar la legislación para tratar de repartir el trabajo existente entre todos, tanto quienes trabajan como quienes no pueden, como mecanismo de ayuda social a quienes más lo necesitan. Pero, ¿en qué consiste exáctamente repartir el trabajo? ¿cuáles son sus objetivos? ¿y sus posibles consecuencias? Se analizan dos posibles casos:

Manteniendo las 40 horas semanales.

Se toma el supuesto de un país fictício en el que existe una población activa (personas dispuestas a trabajar) de 100 personas, una poblacion ocupada de 75 (ciudadanos con trabajo remunerado), una población desempleada de 25 (el país fictício tendría un desempleo del 25%), y una renta salarial de 100 (la suma de todos los salarios de los 75 trabajadores). Esto proporciona una renta por persona ocupada de 1,4 unidades monetarias (um). Si se reparte el trabajo entre los 100 ciudadanos activos (empleados y desempleados), pero permanece constante la renta salarial, ahora todos tienen una renta de 1 unidad monetaria. En este supuesto se requiere bajar los salarios a los trabajadores ocupados (quienes tenían antes empleo) en un 40%. La conclusión es directa: si se quiere repartir el trabajo existente mantiendo las misma masa salarial, se requiere bajar los salarios a quienes tienen empleo.

Reducción a 35 horas semanales.

En este segundo supuesto, se supone el caso de un trabajador con una renta bruta mensual (ántes de impuestos) de 2.000 um por 40h/semana (160h/mes). Esto proporciona un salario de 12,5 um/hora. Si se reduce la jornada a 35h/semana (140h/mes), el salario por hora pasa a ser 14,2 um/h. Es decir, el gasto en personal (o el costo a la contratación) aumenta en casi un 15% para todas las empresas de un país.

En este segundo supuesto, la pregunta clave es ¿de donde se pueden obtener los recursos para aumentar la renta salarial total de un país en un 15%? existen tres vías:

  1. Todas las empresas disminuyen sus costos en un 15%.
  2. Todas las empresas aumentan el precio final de su producción en un 15%.
  3. Las empresas disminuyen su rentabilidad en un 15%.

En primer supuesto no tiene mucho sentido, ya que uno de los objetivos de una empresa es disminuir al máximo sus costos para maximizar sus beneficios. No queda claro que una empresa pueda volver a disminuir sus costos, y además en un 15%, con lo que así poder absorber un aumento de los salarios de un 15%. El segundo supuesto disminuiría la competitividad de los productos y servicios de nuestras empresas con respecto a las extranjeras (un 15% más caras, por lo que comenzarían a reducir beneficios o incluso cerrar por falta de demanda suficiente). Para el último caso es interesante realizar un cálculo con cifras reales para España.

¿cual es la rentabilidad de las empresas en nuestro país? de acuerdo a los estudios de la central de balances del Banco de España, de las 198.416 empresas encuestadas en 2013 (cuadro 2.1.1, última columna año 2013), de un valor de producción agregado de 489.594 millones de € (se habla de cientos de miles de millones de €, y en este caso, es el valor de todas las empresas juntas), el gasto en personal fue de 100.412 millones de € (20,5%), mientras que la rentabilidad o resultado neto final medio de las empresas, después de impuestos, fué de 7.129 millones de € (7,1% con respecto al gasto en personal, y un 1,45% como rentabilidad final respecto al valor de producción, es decir, lo que valen las empresas).

Si la rentabilidad de las empresas (los beneficios netos finales de las empresas para ser repartida entre propietarios, capitalistas y accionistas) en 2013 fué apenas un 1,45% (en los mejores tiempos de la burbuja inmobiliaria en 2009 fue del 5,5% sobre el 100% del valor de una empresa), un incremento de los costos de personal en un 15% (en 2013 sería pasar de 100.412 millones de € a 115.412 millones de €), haría entrar en pérdidas a una empresa media de nuestro país (-7.871 millones de €), lo que lógicamente generaría más desempleo masivo.

Por tanto, a modo de conclusión, la intención del artículo no es estar a favor o en contra de "repartir el trabajo", sino saber qué es exáctamente para poder construir una opinión formada, y si verdaderamente es viable sin bajar (o estancar) salarios o crear desempleo. Francia, país puntero en la implantación de esta política laboral, tuvo que dar marcha atrás en 2008 por sus pobres resultados.