Muy agradecido por sus palabras al presente artículo a Francisco de la Torre, miembro de la Ejecutiva nacional de Ciudadanos, presidente de la Comisión de Presupuestos del Congreso, Inspector de Hacienda y autor de ¿Hacienda somos todos?.





Recientemente en un artículo de El País titulado Argumentos basados en datos, Manuel Escudero, secretario de Política Económica y Empleo del PSOE, y Jesús Rodriguez, profesor de Derecho Tributario en la Universidad Complutense, analizan el estado del Impuesto de Sociedades en España a la luz del último informe de la Agencia Tributaria para 2017.

Antes de entrar de lleno en el núcleo del asunto es necesario aclarar que el próximo desarrollo es totalmente compatible con lo expuesto por ambos especialistas, estando totalmente de acuerdo en que la propuesta de elevar el tipo efectivo de los grupos multinacionales no es nada exótica, y que podría ser fruto de una preocupación y una realidad que se registra en España y en las principales economías europeas.

Sin embargo las conclusiones del análisis, potencialmente utilizables para la implementación de políticas públicas futuras, tienen que estar fundamentadas en datos sólidos y análisis solventes. Y gracias a que la Agencia Tributaria ofrece los primeros, es posible realizar una revisión de pares del análisis de ambos profesores. Entrando en detalle, se culpa a los grandes grupos consolidados (grandes empresas) de no realizar el mismo esfuerzo fiscal que el resto de empresas del país, una injusticia fiscal de primera magnitud consecuencia del tratamiento de las "ganancias" obtenidas en países extranjeros.


[..] los datos publicados por la Agencia Tributaria nos muestran que el tipo efectivo que pagan las sociedades integradas en grupos fiscales es inferior al del resto de empresas. En 2016, como ya dijimos al principio, el dato es del 6.14% sobre el resultado contable, frente al 15.40 de resto de empresas.



La Agencia Tributaria distingue dos tipos de tipos efectivos aplicados sobre las "ganancias" de las empresas. Por un lado el tipo efectivo sobre base imponible (Tipo efectivo sobre BI (%) en las tablas excel), que sería el porcentaje de impuestos pagados sobre el resultado contable positivo (todos los beneficios mundiales) una vez descontados una serie de ajustes y compensaciones, y que se equipararía al porcentaje pagado con respecto a las ganancias obtenidas en España. En segundo lugar estaría el tipo efectivo pagado sobre resultado contable (Tipo efectivo sobre RC>0 (%) en las tablas excel), y que correspondería al tipo pagado con respecto al resultado contable positivo, es decir, con respecto al grueso de todos los "beneficios" obtenidos a nivel mundial.

Como ambos tipos de empresas pagan casi el mismo tipo efectivo sobre base imponible (19.01% vs 22.60% en 2016), se trata de analizar con lupa el famoso dato de resultado contable, ya que mientras las grandes empresas solo pagaron un 6.14% en impuestos sobre resultado contable en 2016, el resto de empresas del país lo hizo al 15.40%. Toda una injusticia de primer nivel de ser cierta, ya que el esfuerzo fiscal sería completamente desproporcionado, y más teniendo en cuenta que afortunadamente vivimos en países donde se exige progresividad fiscal, o dicho de otra manera, que paguen quienes más producen.

¿Por qué las grandes empresas solo pagan un 6.14% en IS por resultado contable? Los análisis no solo se deben fundamentar en resultados numéricos, sino también justificar de dónde vienen. Y la causa y respuesta se puede encontrar cuando se analizan los mismos números proporcionados por la Agencia Tributaria, que este año por primera vez ofrece en archivos excel (fichero "cuadros.xlxs, cuadro 8.4). Como se puede comprobar a continuación, si a los resultados contables positivos se les resta las exenciones por doble imposición, varible clave sobre las que se hilvana el artículo del El País, nos encontramos con una sorpresa.

El tipo efectivo de las grandes empresas consolidadas sin tener en cuenta esta rúbrica clave asciende al 26.92%, que resulta de calcular el porcentaje de 6.862 millones de € de cuota líquida positiva sobre una BI a la que se le resta las exenciones por doble imposición (25.485 mil millones de €). Por el contrario, si se realiza la misma operación en las empresas no consolidadas, el porcentaje se sitúa en el 19.75%, es decir, el resultado de pagar 13.306 mil millones de € de una BI de 67.385 mil millones de €.






El quid y núcleo de la cuestión que explica por qué las grandes empresas consolidadas solo pagan como RC un 6.14% en 2016, es la exención por doble imposición, y en cómo se interpreta en el artículo, a título particular de manera no muy afortunada. La doble imposición existe entre países no para no pagar impuestos por la repatriación de "beneficios" (dividendos) generados en el extranjero, sino para no pagar el IS por duplicado, uno en el país de origen, y otro en el país de destino.

Si una empresa española obtiene 100€ de beneficio en un país extranjero, y este establece un tipo efectivo de Impuesto de Sociedades del 25%, la filial de la empresa española deberá pagar 25€ al fisco del país extranjero. Si en España el tipo efectivo ficticio está situado en otro 25%, cuando se rescaten los 75€ de ganancias restantes, es incomprensible querer que paguen otros 18.75€ (un IS total del 43.75%).

La gran causa y respuesta a este fenómeno es la internacionalización de las grandes empresas en España. Mientras éstas presentan cifras de exención por doble tributación en 2016 por valor de 86.303 mil millones de €, el 77% de todos sus beneficios mundiales (resultado contable positivo), para el resto de empresas del país apenas representa 19.029 mil millones de € en el mismo ejercicio, es decir, un 22% de todos sus beneficios. La razón fundamental por la que las grandes empresas consolidadas presentan cifras ridículas por resultado contable es un efecto composición resultado de ser empresas netamente orientadas a los mercados internacionales, y que desgraciadamente presentan cifras muy poco robustas en nuestro propio país.

Es cierto que se puede trabajar para ajustar aun más la recaudación del Impuesto de Sociedades para grandes empresas. En recaudación por base imponible las grandes consolidadas todavía se sitúan 3.61 puntos porcentuales por debajo del resto de empresas, por lo que se podría mejorar el esfuerzo fiscal por este lado. En las exenciones por doble tributación se incluye una rúbrica denominada "Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros" (ETVE), que puede ser motivo de generación de bases imponibles negativas, como muy bien apuntaba Francisco de la Torre, aunque irrelevante por su cuantía neta final. También se debe seguir trabajando por eliminar y combatir los paraísos fiscales, un problema del que ya se empieza a tener evidencia importante. Por último también sería interesante introducir un mínimo gravable como en Francia y Alemania, aunque como ocurre con las ETVE, presenta cifras irrelevantes con respecto al resultado contable positivo.

Sin embargo no es menos cierto que la rigurosidad no debe confundirse ni con la ideología ni en supuestas narrativas de injusticia y abuso. Subir los impuestos a las grandes consolidadas no es exótico, pero las políticas públicas pueden y deben diseñarse basándose en la evidencia, en el análisis transparente, en el conocimiento y en la razón. Y comparar peras con manzanas no es el camino correcto.