Uno de los temas más desconocidos por parte de los asalariados y su relación con la empresa, es la relativa a la transparencia en la información de sus nóminas, sus cotizaciones a la Seguridad Social, y sus retenciones por IRPF. En el día a día, los trabajadores tiene la percepción de que su salario bruto (antes de impuestos), y neto (después de impuestos), es lo que refleja la nómina que le proporciona su empresa cada mes (bases de cotización y retenciones a la Seguridad Social). Sin embargo, existen otros costos que no vienen reflejados en la nómina (aportaciones de la empresa a la Seguridad Social), que forman parte de sus derechos, y que conforman lo que se denomina coste total del trabajador para la empresa. Estos costos se dividen en:

  1. Contingencias comunes (seguridad social y pensiones),

  2. Contingencias profesionales por desempleo (lo que se cotiza para el seguro por desempleo),

  3. Formación profesional (cursos que debe recibir el trabajador para estar al día en su profesión),

  4. El Fondo de Garantía Salarial (cobertura de despidos de empresas en quiebra),

Las empresas distinguen entre aportación de la empresa, y aportación del trabajador a la hora de establecer el costo total del trabajador. Y esta diferencia se plasma en las nóminas, donde solo se refleja la segunda. En concreto, lo que aportan los trabajadores en cotizaciones por contingencias comunes (4,7%), por desempleo en contratos fijos (1,5%), por desempleo en contratos temporales (1,6%) y por formación profesional (0,1%).

Sin embargo, existen otros costos que las nóminas no reflejan, y que son aportaciones por parte de la empresa, como contingencias comunes (23,6%), contingencias profesionales por desempleo en contratos fijos (5,5%), por desempleo en contratos temporales (6,7%), por formación profesional (0,6%) y por el Fondo de Garantía Salarial (0,2%).

Dicho de otra manera, el salario bruto real de un asalariado es del orden de un 30% superior a lo que refleja el salario bruto en su nómina. A modo de ejemplo, si una nómina refleja un total bruto de 1.500€, el salario bruto real que el empresario está pagando al trabajador, y que este desconoce, es en realidad de aproximadamente 1.950€. Supongamos que el Ministerio de Trabajo cambia la ley, la empresa está obligada a proporcionar toda la base imponible al trabajador, y éste es quien aporta, por ejemplo, un 28.3% de las contigencias comunes (4.7% + 23.6%). ¿Existe alguna diferencia con respecto al modelo actual? ¿cambia en algo las aportaciones en cuenta de la Seguridad Social a nombre del trabajador?

Se podría argumentar que las aportaciones por parte de la empresa no son un salario o renta per sé, sino un derecho futuro (una pensión, un seguro por desempleo, etc.) al que no se tiene acceso en el presente. Pero si se acepta esta argumentación, entonces también se debería para las aportaciones que se realizan por parte del trabajador, cosa que no tendría sentido. Pero el argumento de fondo más importante es que esa renta futura que no se disfruta en el presente, sí que es el equivalente a un pago en especie. Por ejemplo, existen muchas empresas que parte del salario lo proporcionan en vales de comida, gasolina para el transporte, escolarización de los hijos, etc. Es decir, en lugar de proporcionar dinero líquido presente, se proporciona un pago en bienes y servicios futuros equivalentes al dinero líquido que no se percibe.

Para tener una visión más general, en el siguiente gráfico se proporciona información del peso que representa en varios países todas estas contribuciones o impuestos en relación al costo total del trabajador, como es IRPF ("income tax"), contribución a la seguridad social por parte del trabajador ("Employee SSC"), y por parte de la empresa ("Employer SSC"). A la vista de los datos se puede comprobar que en España las contribución representa en torno al 40% en 2013 (Fuente: OECD Taxing Wages 2014).




Recientemente el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales ha aprobado una nueva ley que aprueba un nuevo modelo de nómina, y en la que se refleja todo el costo total del trabajador. Esperemos que a partir de ahora los ciudadanos tengan una mejor información de cual es su verdadero salario y esfuerzo fiscal.